LA DESTRUCCIÓN DEL MOLINO POR EL HURCÁN ADRIANA
Hay de huracanes a huracanes, los que hacen mucho daño, y los que se degradan a tormenta tropical; pero los ciudadanos sufren al verse impotentes ante la presencia devastadora de la fuerza de la naturaleza humana pues los daños irreversibles provocados por los propios hombres es algo inaudito.
El Huracán llamado Adriana Hoyos que tanto propugnó por el “pueblo mágico” desde inicios de trienio, en total contradicción empezó a hacer estragos, primero cayó el Molino Harinero que estaba considerado como un testimonio de la valentía de los locales leales al gobierno Maytorenista, contra las fuerza Callistas.
El Molino fue atacado en 1915 y en él se parapetaron sus propietarios los hermanos Munguía con una pláyede de patriotas que defendiendo a balazos la municipalidad.
Finalmente los Callistas los derrotaron y los cadáveres fueron quemaran en una pira en el atrio de la iglesia. Fue detenido Serapio Dávila y otros, que luego salvaron el pellejo providencialmente.
Todavía se veía las balas en las paredes del edificio, que a nadie estorbaba, era un monumento histórico, parte del pueblo mágico, del pueblo colonial, de la industria molinera que por más de un siglo funcionó en este pueblo antiguamente llamado la Villa de Magdalena.
Pero llegó el ciclón llamado Adriana y lo derribó en complicidad con Maruca Garmendia Haro, que dizque para hacer una calle, pero en honor a la verdad el molino no era obstáculo alguno.
Para resarcir el daño la alcaldesa dijo que allí iba a hacer una especie de museo al aire libre con maquinaria del molino bajo las pocas paredes que quedaron en pie luego del paso del devastador huracán.
Pero nada, todo quedó como lo del pueblo mágico, a medias, en promesas, en sueños guajiros…..