Por Francisco Bustamante TapiaPartimos al Babocómari un día viernes, pero mentalmente desde hace hacia meses estábamos viajando ya,  fascinados por el relato de Carlos Larios quien tenía interés en dar a conocer este maravilloso lugar.

  El Babocómari está situado sobre el Río Altar y es un rancho muy bien parado perteneciente a la familia de don Máximo Frasquillo, pioneros del ejido del Cerro Prieto Municipio de Sáric, terreno fructífero que en otro tiempo perteneció a la legendaria familia Redondo. 

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  Legamos alrededor de las 8 de la mañana del sábado, pues dormimos en el hotel de Altar y madrugamos, pasando por nuestro invitado especial Héctor Araiza  que le estaba de visita con los suyos y que a las seis de la mañana se esmeraba en darle los últimos toques a un trabajo que la noche anterior nos había prometido y que tituló el Desierto Arborescente.  

 Qué maravilloso el contemplar un amanecer en el vasto sahumarla al norte de altar, me sentí alucinar, quizá por la pluralidad de voces que emitían las aves intermitentemente, en primer término la tórtola, preferentemente me parce que llegué y distinguir diez cantos distintos, por lo que la población plumífera en esta zona es múltiple.  Ellos, los reyes del lugar nos daban la bienvenida con sus entonaciones, a mí me salió lo poeta y escribí: 

Y el hombre quiso cantar como las avese e inventó la lira

pero ni un millar de cuerdas armoniosamente templadas

podrá igualar jamás el trino del cenzonteaal

menos que el humano entone Himnos a la amistad.

Cuando el hombre cante así

las aves del cielo suspenderán su concierto

y los animales del campo frenaran su pasopara aprender

cómo Dios enseñó cantar a los mortales.  

  Por fin estuvimos frente a la maravillosa y espectacular herida de tierra, a la que los nativos llaman Muro Volcánico,  un trozo de muro que emergió de las profundidades del planeta miles de años atrás, su compostura es basalto derretido que al tener contacto con la atmósfera se petrificó y ha quedado como testimonio milenario para que le admiráramos como una de las pocas maravillas naturales e insólitas que no se ven por todas parte en este Sonora nuestro,

había que venir hasta esta encantadora  región del planeta que se denomina el Babocómari, sobre el río Altar, al que  admiramos en su grandeza y en forma exclusiva proyectarla en este pequeño reportaje para los lectores de Sonora Mágica y Desconocida.  alt 

  Nunca al pie de un cerro común y corriente y en esa rodead este muro asombroso e milpas a la vez que se ven apretujadas por gigantes  y ligeras tápiro y mezquite desde el rancho hasta eta parte fuimos a pie pues nos detuvimos en los corrales a la hora de la ordeña conversando con unos Franquillos quién como buen ranchero nos ambientó en este sitio estaba acompañándonos todo el tiempo que estuvimos admirando el fenómeno natural.  

  El muro aparentemente se ve como edificado por la mano del hombre, quizá alguna persona ignorante de este tipo de fenómenos geológicos lo tome así pues aparecen piedra sobre piedra perfectamente acoplada y recortada formo si la obra hubiese sido dirigida por un albañil experimentado en el arte del pegado de piedra Además este tipo de roca no lo hay en el dio, su altura es de alrededor de cinco metros en una extensión en 12 a 15 metros sin embargo resalta la mágica de la naturaleza, y uno se queda perplejo ante la grandiosa hazaña y pensar que tan solo es un desecho de la mima tierra, una explosión desechos contenidos en el vientre que irrumpen .   

Debió ser estruendoso el estrepito aquí en el Babocómari hace ya incontable días y que asombro provocando en el hombre prehistórico, quizá la tomó de altar sagrado realizando ceremonias esotéricas considerándolo un símbolo que la tierra les proporcionaba, pero de ello no hay ninguna evidencia o no, la hemos redescubierto en nuestra mente loa que sigue divagando en torno de este atractivo que privilegiadamente hemos conocido y compartimos con ustedes.