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    A principios del siglo antepasado, las autoridades españolas de la Villa del Pitic, desmontaron una  área aproximada de unos diez mil metros cuadrados para poner un mercado al aire libre.  

Este local se localizaba en el tramo comprendido  por la actual calle Obregón, entre Yáñez y Garmendia, y fue conocido como el “Parián”. 

Bajo los mezquites y en otras mantas, se vendía al pueblo, carne fresca, seca, higos, naranjas y entre nubes de moscas había varios puestos de comida típica regional.

    Debido a que ese lugar se empezó a poblar, el gobierno municipal desmontó en 1865, otro gran pedazo de terreno donde está el mercado actual y también fue conocido como “el Parián”.   

No fue sino hasta 1874, cuando unos señores Rodríguez obtienen del ayuntamiento, el permiso para fincar un buen edificio “de buen material y buena fábrica”.   

Eduardo, Agustín y William Rodríguez tal eran sus nombres de pila, aseguraron instalar el alumbrado de aceite en el interior del mercado, y también poner un farol en cada esquina para alumbrado público.   alt

Estos señores no hicieron nada puestos que desaparecieron de la noche la mañana.  

En el segundo año de siglo pasado, don Abraham Golbaum de origen judío, proyectó de nuevo otro edificio que con un costo de 30.000 pesos sería uno de los mejores de la República, ya que éste contaría con alumbrado eléctrico.   Sucedió lo mismo que con los señores Rodríguez. Sólo quedó una enorme entramada con pisos de tierra y con numerosos puestos alrededor del mismo.  

Finalmente un 15 de septiembre de 1910, el Jefe de la Zona Militar general Luis E. Torres inaugura solemnemente la primera piedra de lo que actualmente es el mercado municipal.   

Con motivo de la Revolución se suspendieron temporalmente las obras de construcción, por lo que en 1911 el presidente municipal don José Camou aprobó la reanudación de las mismas bajo la dirección del ingeniero Felipe Zaldívar; terminándose estas un año después, inaugurándose como Mercado Pascual Orozco. 

  En 1913, el H. Ayuntamiento no estuvo de acuerdo con la fachada del edificio, por lo que el ingeniero Manuel Millanes le dio la remodelación tanto interior y exterior que tuvo hasta el año de 1982  cuando la Dra. Alciica Arellano de Pavlovich lo remodeló de nuevo. 

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   Pero volviendo a lo anterior, como Pascual Orozco o traicionó a la causa maderista, el gobierno del estado y municipal, decidieron rebautizar este edificio como mercado José María pino Suárez, tal como la actualidad ostenta. 

 Desde sus inicios como “harían”, este lugar a ciudades sitio de reunión del agente del pueblo, donde ricos y pobres se dan cita para escuchar las primeras noticias, del chisme político, documentar los tópicos de la vida misma; siempre a la grave aroma de una taza de café colado, ocios más, con un buen plato de cabeza un menudo compact al estilo muy nuestro, mus sonorense.