POR FRANCISCO ELOY BUSTAMANTE
La Sierra Madre, sierra en la que se enclavan decenas de comunidades mestizas, se caracteriza por el verdor de sus coníferas perennes, tierras agrestes en donde abundan arbustos y pastizales, finas maderas, álamos centenarios que beben agua al borde de los ríos y buenas extensiones de ricos cultivos.
Los ojos de los habitantes de la sierra reflejan ser los verdaderos originarios de Sonora, ojos vivaces secularizados por la luminosidad de gruesas nubes traspasadas de sol, sonrien como si estuvieran a punto de llorar a la vez que iluminan con su expresión viva, intensa.
En las estribaciones de estas longas extensiones, impacta San José de los Pozos o JECORI. Atendiendonos a la lengua ópata, Jécori vendría a ser “lugar de jécotas” que con ventuorsa sorpresa aparece privilegiado en flora y agua.
Jécori está singularmente acomodado o tendido a lo largo de una única y prolongada calle que serpentea a la par con el río. El suelo fértil permite el brote de pastos que a lo máximo alcanzan a crecer 20 centimetros, y algunos choyales sahuaros, sotoles, chiltepines y Vinoramas.
La fauna silvestre está constituida por zorros, coyotes, zorrillos, cochis jabalíes, ardillas, batepis y algunas aves.
Cuenta con un ancho arroyo y otros magros arroyitos así como con varios pozos ya fuera de uso pues la población se abastece de la agua pública; por estar pegado al río abundan las aguas poco profundas en el subsuelo.
Jécori está ubicado al Iado norte de la cabecera del Distrito de Moctezuma como a “cinco leguas”. Carece de toda industria -la mayoría de su población trabaja la tierra combinando esta actividad con la -de ganado-, y está distante a 60 metros de la bulliciosa carretera que va de Cúmpas a Moctezuma.
Quizás por esas razones, sorprenda al visitante la quietud y el silencio que predomina en este mediodia.
Al llegar al pueblo, se empieza a descender una larga pendiente adornada con gigantes palmeras que engalanan el paisaje.
La vista del pueblo desde arriba es soberbia. Los habitantes a primera impresión son de comportamiento amable y miran con vaga curiosidad; se advierte por la multitud de arreos y equipos de labranza que esta gente es muy laboriosa, habituada a ganarse con sudor el pan de cada día.
Ciertamente la lluvia es poca y las tierras de cultivo son escasas lo que influye para que, la mayor de las veces, reporten exiguas o frustradas cosechas por el problema de las lluvias que cuan-
do nos son escasas, sorprendentemente se precipitan cargadas de granizo o bien que les cayó la plaga.
Sólo un recurso hasta hace tiempo resulto exitoso, el de la crianza de ganado debido a las extensiones de tierra deagostadero, pero debido al exceso de pastoreo y a las drasticamente escasas lluvias de los últimos años, la ocupación ganadera esta pasando por su más
dificil trance.
Abajo, en el plan del pueblo, queda el panteón frente a un callejón verdaderamente sugestivo que va a perderse a las milpas.
Tomado de Revista Sonora Mágica