Develan secreto de la muerte de Álvaro Obregón
En una autopsia oculta a su cadáver se descubrieron 19 orificios de bala.
Por Tomado de internet / www.milenio.com
Dia de publicación: 2008-11-22
Los pasajes secretos de aquella historia se empezaron a develar hace poco más de 60 años, a través de un reportaje periodístico, pero en la memoria colectiva se sigue con la idea de que un solo hombre —José de León Toral— había sido el asesino de Álvaro Obregón, en el restaurante La bombilla de San Ángel, en la Ciudad de México.
Esa fue una de las razones de Francisco Martín Moreno para involucrarse en forma narrativa con el asesinato, lo que dio como resultado la novela histórica México acribillado (Alfaguara, 2008), si bien en un primer momento tuvo otras opciones de escritura: Francisco I. Madero y Venustiano Carranza.
“Cuando buscaba el tema para la novela, me encontré que en el tiempo transcurrido desde el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ya casi 15 años, en ese mismo periodo, pero entre 1913 a 1928, asesinaron a balazos a tres presidentes mexicanos: Madero (1913), Carranza (1920) y Obregón (1928), estalló la revolución y la guerra cristera.
“Mi preocupación vino al momento de elegir a alguno de los tres y después de revisar archivos encontré que el que tenía más atractivo político, policiaco, diplomático, humorístico, flemático, era el caso de Obregón, porque para sorpresa de muchos se encontró los resultados de una autopsia a su cadáver en el que aparecen 19 orificios de bala”.
Además, explica el escritor, las heridas son de diferente calibre y trayectoria: tan sólo se le encontraron seis en el pecho, disparados con trayectoria de abajo para arriba y de atrás para adelante.
Con toda esa información, Francisco Martín Moreno llega a la conclusión de que se trató de una conjura, donde “Toral no era el asesino único como siempre nos quisieron dar a entender”.
La intención del escritor con México acribillado fue poner al descubierto a quienes estuvieron atrás de la conjura para asesinar al entonces presidente electo, como parte de un proyecto personal: establecer un diálogo permanente con el país.
“Seguiré en la saga de México. La novela histórica en México está en pañales, tienen que surgir escritores que cuenten la historia del país en forma novelada, la mejor manera de divulgarla.”
Una historia conveniente
En la hemeroteca, el escritor se encontró con la primera plana de un periódico, fechado el 20 de mayo de 1947, en la que se publica una nota firmada por Leopoldo Toquero con la cabeza: “Fueron 6 los asesinos del general Obregón, o Toral usó seis pistolas”, acompañada de un diagrama del asesinato.
“A pesar de que me encuentro con archivos mutilados, libros perdidos y una serie de obstáculos, eso me deja claro que tanto la iglesia como el gobierno trataron de ocultar el acontecimiento para que no se conociera la realidad”.
Y es que durante el interrogatorio al asesino, explica, surgió el nombre de una religiosa, la madre Conchita, aunque al jalar la hebra se aparecieron otros personajes vinculados con la Iglesia Católica: “Ya no quería meterme con la iglesia, después de México ante Dios mi diálogo parecía terminado, pero después de ese hallazgo qué puedo hacer, sólo seguir buscando”.
Así comenzó a involucrarse con una historia que forma parte de los libros de texto, pero que prácticamente fue escrita a conveniencia de todos, tanto del gobierno, como de la oposición y, en especial, de la jerarquía católica, a decir de Francisco Martín Moreno.
“Hay muchos intereses creados: el PAN, por ejemplo, jamás va a permitir que se involucre a la Iglesia en el asesinato del presidente de la república […]. Se escribió una historia que convenía a los protagonistas, pero no al país.
“Nosotros no conocemos la identidad de nuestros enemigos, lo que provoca un enorme nivel de rezago porque no nos hemos atrevido a desenmascarar a los verdaderos traidores de la historia patria”.
México acribillado busca ser, además de un medio para mostrar los datos ocultos, una novela en la que hay erotismo, espionaje, pasión, sabotaje, que permitió un tiraje de 85 mil ejemplares, a decir de su autor.
“Eso nos habla de una sed por parte del público de conocer la cara oculta de la historia. Seguir en esta línea me produce una gran satisfacción, porque siento que dentro de mis proporciones logro dar las señales de alarma y sacudir a mis paisanos queridos para decirles: entiendan lo que nos ha pasado, para que no nos vuelva a ocurrir”.
México/Jesús Alejo