**Por Lic. Rómulo Félix Gastélum
La iglesia ubicada en una mesa al oeste del pueblo, es un edificio impre-sionante, de buen tamaño, no muy grande y bien cuidado.Dentro de los últimos años las columnas decorativas de su fachada fueron reconstruidas, así como el ladrillo, enjarrado, perdiéndose la agradable secuela de las manchas del agua que ha corrido sobre ella en tantos años, sin embargo, fue una mejora que le benefició.El templo se asienta en forma de cruz con pequeños cruceros y alta-res laterales. Su interior está agradablemente decorado, aun con sencillez, comparado con la magnificencia de Tubutama. Su patio sirve como camposanto y está bien cuidado.Kino dijo en 1705 que se estaba construyendo una iglesia en Oquitoa, la que en 1730, consideramos, debió haber estado terminada.**
El Obispo De los Reyes reportó en 1772 que el pueblo estaba tanto sin iglesia, como sin casa para el misionero, pero el padre franciscano Antonio Francisco Balbastro no dice nada de una nueva iglesia, pero sí que la existente había sido agrandada y embellecida.
No hay razón para creer que la actual no es la que los franciscanos rehabilitaron o reconstruyeron, cerca o encima de la vieja iglesia jesuita que se había caído; y si la actual tiene más de 250 años de construida y ha sido modernizada, tampoco es algo que se pueda pro-bar con documentos. Tanto bajo los jesuitas, como con los franciscanos, Oquitoa siguió siendo Visita y no Cabecera de Mi-sión, aunque parece que durante el último periodo la congregación vino a ser Caborca. Francisco Moyano, quien llegó a Atil en 1790, probablemente fue cambiado a Oquitoa en 1795, y en 1813, él y Matías Creo, quien después pasó a Saric, estuvieron juntos en Oquitoa, a cargo de una misión de gran cobertura territorial.
Para 1830, Oquitoa era considerada como Cabecera, sin pueblo de Visita, y la iglesia reportada en regular estado. En el verano del siguiente año, la misión fue atendida poco tiempo por el Padre Juan Maldonado, quien posiblemente fue el último francis-cano de la zona.
LOS SIETE PRINCIPES DEL ATIL.
Las ruinas de la iglesia están en el centro del pueblo, exactamente donde hoy se encuentran las oficinas de la S.A.R.H. En 1921, la iglesia llamada ahora San Francisco del Atil, era un edificio sin enjarrar, con un campanario doble o espadaña sobre una perfecta y sencilla fachada, conservando sus techos y muros. La primera iglesia se le atribuye al Padre Kino, pero no existe ninguna evidencia al respecto.
En 1730 Atil era reportada como una Visita de Tubutama y en la cual se había iniciado la construcción de una iglesia. Permaneció como Visita hasta 1756, cuando Ignaz Pfefferkorn llegó a establecer una Cabecera de misión en ese pueblo.
La iglesia, que la habían terminado entre 1730 y 1756, no fue daña-da en el alzamiento pima de 1751 y sirvió como sede principal para Pfe-fferkorn hasta que su salud decayó, obligándolo a irse a fines de 1762 o a principios de 1763, Después de él, Luis Vivas tomó la administración de Atil y de su Visita Oquitoa.
En junio de 1763 vino Francisco Villarroya y dos meses después partió a Banámichi, convirtiéndose otra vez en Visita Temporal de Tubutama. Igualmente en junio de 1764, el visitador Manuel Aguirre estuvo ahí, y al siguiente abril asigna a José Neve para ese lugar y en octubre es su-plido por José Pío Laguna, quien luego es cambiado a Bacerac, quedando Atil sin misionero residente.
Atil siguió siendo Cabecera y Oquitoa su Visita. El primer franciscano en ese lugar fue José Soler quien estuvo hasta 1774 y lo suplió Antonio Ramos, quien igualmente estaba a cargo de Tubutama. Felipe Guillén que auxiliaba a Soler, sirvió ahí hasta que fue asesinado por los seris o por los apaches y fue enterrado solemnemente el 28 de abril de 1778 en la iglesia. Antes de que Soler se fuera tuvo la ayuda de José María Espinoza entre 1773 y 1775, así como Juan Gorgol, en periodos entre 1773 y 1787.
Ramos se va en 1775 y Atil es atendida por Tomás Eixarch, quien venía de su misión entre los yumas, permaneciendo entre 1776 y 1781. Lo reemplaza Félix Gamarra, sirviendo entre 1777 y 1779. Gorgol es sustituido por Juan Bautista Llorens, a quien sucede Francisco Moyano en 1790, quien dura ahí hasta 1817.
Entre 1797 y 1798, Moyano fue auxiliado aparentemente por José Gómez y Ramón López de Tubutama. Parece probable que Moyano no fue reemplazado sino hasta el fin del pe-riodo misional, en que ya Atil había perdido mucha de su importancia, y en 1830 se le reportaba como Visita de Oquitoa, con una capilla y dos cuartos, solamente.
TOMADO DE PERIÓDICO EL PITIC, Hermosillo, Son., Julio del 2009