Plaza de los Tres Pueblos
Recientemente (1985) se informó que el viejo vivero de la SARH ubicado en villa de Seris, frente a la Plaza de los Tres Pueblos, se convertiría en un parque Recreativo más de la ciudad de Hermosillo.
Pero casi nadie sabe que en esta zona existió una gran hacienda Colonial, cuyo relato nos hace en forma por demás interesante Juan Ramón Gutiérrez a continuación: Acaban de suceder el sangriento acontecimiento del Tambor y el Otancahui, cuando el sargento Agustín Vildósola derrotó a las huestes yaquis jefatura dos por el cabecilla Calixto.
Un año después, Vildósola solicitó del gobierno virreinal 13 Caballería de terreno para fincar su hacienda llamándola San Pedro de la conquista del Pitic, cuya titulación de dichos terrenos ocurrió durante el mes de julio de 1741 por parte del Juez Privativo Superintendente con asiento en la ciudad de Guadalajara. Los terrenos adjudicados a Agustín de Vildósola, abarcaba gran parte de lo que ahora Hermosillo y villa de Seris, teniendo como lugar para la edificación del casco de la hacienda, el lugar que ocupa hoy la Plaza de los Tres Pueblos.
En 1742, o sea un año después el virrey de Fuenclara autorizó la fundación de un nuevo presidio militar para contender a los belicosos Seris. Pero como en ese entonces Vildósola conspirócontra el gobernador don Manuel Bernal de Huidobro, el Centro destituyó a este, por lo que Vildósola asumió el gobierno de la Provincia de Sonora y Sinaloa. También le cayó como anillo al dedo, de que el citado presidio se haya instalado en sus propios terrenos, o sea muy cerca de lo que hoy es el Palacio de Gobierno.
La extensión calculada de era de 13 caballerías de terreno, serían en la actualidad algo así como 171 hectáreas.
Por lo tanto creo que se extendieron los calumniadores de Vildósola al tildarle de terrateniente, en cuanto a su opinión, este sería tal vez como hoy en día se dice: “un pequeño propietario”.
Vildósola también fue destituido en junio de 1748 por las irregularidades solapadas guante su administración por lo que se tuvo que convencerle de que partiera a la capital del virreinato para acelerar las diversas acusaciones que sobre el pendían. Al volver este a sonora, solamente vino a rendir tributo a esta generosa tierra, en los primeros días de abril de 1754.
Con su muerte el presidio quedó al garete, ya que el sucesor de Vildósola trasladó la guarnición del Pitic a San Miguel de Horcasitas. En tanto que los herederos, Gabriel y José Antonio Vildósola abandonaron lo que hoy es hermosillo para radicarse en Fronteras y Tubac respectivamente. Falleciendo el primero en 1784 y tres años después el segundo. Y según parece, el predio de la hacienda fue adquirida por el gobierno y rematada a los particulares tiempo después.
En el transcurso de dos siglos, tanto Villa de Seris como nuestra ciudad se extendió, la ladra sureste del cerrito de la Cruz, fue ocupado también por numerosas casas tal y como hoy en día se puede ver; mostrando al visitante una maravillosa vista cual si el paisaje fuera sacado de una estampa de la España medieval. ¿Y qué decir del frontispicio de la iglesia de Batuc? la cual de más realce al panorama.
Hay que asentar que el frente de la cantera rosa de esta iglesia fue trasladad a este lugar en 1964, cuando las aguas de la Presa Plutarco Elías Calles, mejor conocida como El Novillo, anegó a los pueblos de Batuc, Suaqui y Tepupa. Hoy en día, el lugar donde antiguamente estuviera la hacienda, luce muy bonito. Incluso que de las 171 hectáreas se podría decir que el predio que ocupara el vivero de la SARH, es lo único que queda del terreno original, o sea tal como lo conoció y adquirió el sargenteo de milicia don Agustín de Vildósola en 1742.
Por ello, cuando visite la plaza de los Tres Pueblos, y descanse en algunas de sus bancas, o bien un antepasado suyo, o de un conocido, residió en este paraje en aquello lejanos tiempos cuando estuvo en este sitio, la hacienda de San pedro de la Conquista del Pitic, origen de esta ciudad que por suerte es muy noble y muy nuestra.
TOMADO DE LA REVISTA SONORA MÁGICA NÚMERO 36 JUNIO 1985