LAS LEYENDAS DE FRANCISCO BUSTAMANTE TAPIA
Por Reinaldo Trujillo Mora
Forman parte del pasado grandes añoranzas para quienes les tocó vivir aquellos tiempos del Magdalena como Villa que fue, después me parece que en 1917 es elevado a Categoría de Ciudad, según lo narra nuestro amigo, compañero periodista y escritor FRANCISCO BUSTAMANTE TAPIA.
Hace varios días tuve la oportunidad de saludarlo a él y su apreciable familia allá en su quinta que se ubica a la salida norte de Magdalena, Sonora donde por cierto ese día caía una pertinaz lluvia que disfrutamos en el corredor de su casa.
El amigo BUSTAMANTE Tapia es una gente que de verdad admiro mucho por lo directo y objetivo de su periodismo, y además por ser una gente como la mayoria de los que nos ha tocado vivir en este bello estado de Sonora, muy luchón siempre con la mira arriba y hacia adelante.
Ese día que lo visité, se debió a que mi hermana de nombre Ma. Jesús (Chuyita) aquella que hacía los cierres de carretera cuando ilusamente pretendía que se aclarara la muerte de Luis Donaldo Colosio y que aun cuando sabia que navegaba contra la corriente, ahí estaban ella y un puñado de personas de Magdalena acompañándola en esos eventos, que mes tras mes. realizaban sobre la carretera de 4 carriles.
Y dije ilusamente no tratándola de tonta ni mucho menos, sino que los intereses que siempre antepone cierta clase política se hacían presentes en esos eventos que mucho debió de indignarnos a los sonorenses y maá a los magdalenenses, pero que ni siquiera a los familiares más cercanos les llegó como para encabezar dicha lucha contra lo casi imposible, peroque se hubiera visto que había y tenían la casta de Donaldo.
Pero en vez de eso se confabulaban para impedir que Ma. Jesús siguiera con su movimiento, porque así convenía permanecer callados como lo han hecho hasta nuestros días, ante la arrogancia del poder, como el mismo Donaldo lo llegó a definir alguna vez.
Buen,o lo que yo quiero contarles es que me dirigí a casa de Francisco Bustamante Tapia a conseguir con él mediante la compra respectiva un ejemplar de “Tragedias y Leyendas de Magdalena”, precisamente un libro que acababa de sacar a la luz pública y según me comentaban se iba agotando de manera rápida.
Ustedes no me lo van a creer, así como ni el propio Francisco, pero no lo he terminado de leer, y eso que ya salió el tomo dos, pero si he de decir que hace un recorrido al través del tiempo citando y situando los acontecimientos de esa bella ciudad que es Magdalena, desde el hecho de que ahí se redactó en término de dos meses la Constitución del Estado de Sonora, cuando esa ciudad, porque ya era ciudad en 1917 y además transitoriamente capital del estado. 
El lugar escogido fue el Colegio Fenochio que data de 1906 el cual le fue impuesto su nombre en honor a un militar que tuvo que ver en el proyecto de construcción.
A ese Colegio han acudido cientos de generaciones, nada más échenle pluma inicia operaciones ese colegio para varones en el año citado que fue 1906.
En fin Francisco Bustamante Tapia hace un recorrido en el tiempo como lo comento yendo desde las correrías del Indio Jerónimo, Tetabiate y otros personajes como el Padre Kino que claro antecede a estos otros que le comento, porque se habla de 1700 y tantos.
Hay personajes que se citan en este libro que se remontan a esos tiempos llegando hasta lo que se considera contemporáneo.
Habla de los Callistas, de los Villistas de gente como Don Pedro Trelles cuando es chamaco y que a la postre dedicara gran parte de su vida a la minería.
De la casa de Don Serapio Dávila un señor que llegó, me parece que cuenta que de Coahuila como encargado postal y se casa con toñita Gauna que a la postre esos dos señores, vienen siendo los abuelos de nuestro amigo Víctor del castillo Dávila, el mismo que escribe algunas colaboraciones sobre política para este portal de noticias Chacoteo.com y que imagino le dará mucho gusto saber que Francisco Bustamante Tapia le dedica varias paginas de su libro Tragedias y Leyendas de Magdalena**, a este señor Dávila.**
De verdad que esta muy digerible hablando en sentido figurado, la lectura y la manera en que narra los acontecimientos el autor. Vale la pena tenerlo en la biblioteca, así como otro libro del mismo escritor que es SONORA MAGICA, ahí existe un verdadero compendio de todo el estado. Es un recorrido por lo alto de la sierra y la planicie de los desiertos de nuestro estado.
Es sumo interesante leer los contenidos de este libro, ilustrado magistralmente con imágenes.
Hay libros que te atraen sólo por la lectura o únicamente por las fotografías, pero en este caso la prosa de Bustamante Tapia te mantiene con el interés siempre puesto en qué es lo que sigue.
Me ha tocado leer algunos otros libros que han querido ser lo que ahora Bustamante Tapia ha logrado al través de su ejercicio periodístico y de escritor, no sólo pues de estos ejemplares sino que tiene muchas cosas en su haber dentro de la literatura.
Y les decía, he tratado de que esos libros que visto de gente que escribe aquí en esta región de Caborca (donde radico) y de verdad no le llegan ni en poco a lo que se encontrarán cuando lean “Tragedias y Leyendas**”, que no deja pasar por alto la religiosidad de los papagos y los yaquis que desde tiempos inmemoriales acuden a las fiestas de San Francisco Javier, que en uno de sus relatos habla de cuando San Francisco se hizo pequeño y sus efectos ante la feligresía.** Los cambios de fecha de las festividades mismas que de religiosas pasaron a ser paganas.
Habla entre otras cosas de como el Padre Kino después de celebrar una misa a poco de llegar desde su residencia en Dolores hacia Magdalena, éste fallece.
Tambien hace alusión al descubrimiento de los restos del Padre Kino en los 60s siendo presidente municipal Gerardo C. Nava mas conocido como el Chichi Nava y que tambien tuvo que ver este personaje con Caborca, cuando se instalo aquí también con su Zapatería.
Pues si les sigo contando el libro, ni lo van a querer comprar, pero lo que si les digo es que vale la pena tenerlo y conservarlo.
Ahora los que son Magdalenenses, pues los viejos para recordar al través de las fotografías lugares como el edificio de la Comisión Federal de Electricidad que se ubicaba por la 5 de mayo y la Morelos.
El edificio del correos por la 5 de mayo y la Allende, el Hotel creo que era Terrenate pero el lo cita con otro nombre me parece que el Hotel México o algo así.
**Luego aquellos edificios que se encontraban por la Obregón entre la Abasolo y la Allende la curios de Don Adolfo Félix.**Ahí me parece tambien existió una gasolinera, quizás de las primeras que se establecieron ahí.
La Botica del Chango, la Botica Moderna del Chito Bravo, el edificio de la Ferretera de Sonora.
No sé si le falto escribir algo relacionado con el Restaurante Central de Don Manuel Baray, que me parece estaba por la José Ma. Arana y la calle de la Iglesia, que sinceramente no sé como se llama esa calle, no sé si Mina o algo así. Casi enfrente de la librería de las Monroyitas que a ellas si las menciona en este libro.
Y digo no se si forman parte de esta obra esos lugares como ese restaurante porque aun no lo termino de leer, pero seguramente vendrán tambien el cine Central, el salón de Baile blue Moon, el Real Cinema, el Cine Edén.
Cuando me refería al edifico que tantos años ocupó la oficina de Correos, me vinieron a la mente unas señoritas muy entradas en edad que eran doña Mariquita y otra de ellas que no recuerdo ahora su nombre, pero que creo se llamaría Celia-
Pues en el libro habla de la propiedad que habiendo sido de alguien durante siempre, la adquiere don Nacho González, aquel que le llevó toda su casa y pertenencias una avenida del río Asunción me parece que fue en 1967.
Que por cierto una hija de don Nacho llamada cariñosamente Mami, estableció ahí un negocio, pero también me entero en la lectura ésta que ella ya falleció y eso me cayó de sorpresa, la verdad tratándose de una persona joven relativamente.
Pues aquí termino este relato que tiene que ver con Magdalena y los Magdalenenses. producido por Francisco Bustamante Tapia, director además de La Crónica**, un semanario de contenido apegado al acontecer local y regional; p****or lo pronto agradecido por su atención, no me queda más que desearles el doble de lo que ustedes me desean a mi.**