CASO VERÍDICO REGISTRADO EN MAGDALENA DE KINO
En la calle Hidalgo y Libertad existe una casa de adobe en donde por muchos años funcionó la única librería en el pueblo y es que en ese inmueble estuvo funcionando una escuela católica fundada por el Padre Egurrola.
Precisamente en los corredores de esta escuela lo velaron cuando ocurrió su deceso ya que todo el pueblo acudió a ver al amado párroco,teniendo los niños de las escuelas que hacer largas colas.
Con los años la librería la cambió a la mitad de la cuadra sobre la misma calle Hidalgo y en igual forma cientos de chamacos acudían a esta librería que atendida por tres señoritas quedadonas a las que llamaban Las Monroyitas. Fina, la mayor seguida de Magui y Mariyita.
Tenían fama de duritas y ahorrativas, muy desconfiadas con todo mundo, y siempre malhumoradas, eso si muy católicas chapadas a la antigua pero su comportamiento con la gente no correspondía al de un cristiano verdadero, déspotas con los niños principalmente, ya que por fuerza tenían que acudir allí donde ellas distribuían los libros escolares.
Si una niña entraba con shorts, le decían que el Padre Santos se enojaba mucho cuando las niñas se ponían esos pantaloncitos.
Pero una niña rubia de nombre Toñetita les reviró: lo que pasa que el padre no los usa porque no tiene bonitas piernas debajo de la sotana.
Entre aquella revoltura de pasquines, había libros ya amarillentos que no se vendía por lo caro o porque la gente no leía. Los pedidos los hacían hasta la ciudad de México y éste llegaba por transporte o tren.
Lo que más se leía era la novela semanal, la policíaca; y entra la muchachada Tarzán, Superman, Memín Pingüín, Jenny Autrey, Roy Roger, El Santo, Tawa, El Llanero Solitario, etcétera.
El Lic. Alfredo Topete al hacer un relato sobre estos personajes de leyenda, cuenta: “En su especial forma de ser, las Monroyitas se abrogaron el derecho a la censura y así, en los “pasquines” cuando salía un dibujo de mujer insinuando su figura, la Mariyita la ocultaba con tinta”.
Esa costumbre de tachar con un marcador monas o frases en los periódicos o revistas sigue siendo muy común en ciertas personas del pueblo.
Tenían por costumbre mandar todos los días a comprar un paquete de tortillas de maíz al molino de Jayassi. Lo que sucedía era que en la noche se las aventaban a las ratas, eran unos toriles como de 30 centímetros.
Aquellas señoritas tan hermanables, se fueron haciendo viejitas, hasta ya no poder consigo mismas. Doña Tina de Monroy por humanidad las vio en su sus últimos días. Josefina murió primero, María murió en el Asilo, pero Margarita un día cayó muerta, y como estaba sola allí se quedó tirada en el piso toda la noche. Cual sería la sorpresa que a la mañana siguiente que la descubrieron estaba toda mordida por las ratas.
Tomado de Leyendas de Magdalena