Por: Dr. Gastón Cano Avila

A principios del año de 1911, la efervescencia maderista en todo el Estado de Sonora se palpaba en el ambiente; en todos los pueblos, sobretodo en el norte y en el oriente, había movimientos y grupos que se inquietaban a la espera de solo un grito fuerte para arrancarse a la revolución armada.

La tensión explotó por fin a los últimos días de Marzo de 1911 en La Colorada y luego con más intensidad en Ures, en cuyas goteras, en el Molino de San Rafael, se escenificó una de las batallas más cruentas que tuvo la Revolución Mexicana, “La más sangrienta de cuantas dió el maderismo, quizá sin exceptuar la toma de Ciudad Juárez”, dice textualmente Don Antonio G. Rivera.

En el Capítulo XXI de su libro, el mencionado profesor Rivera describe prolijamente la batalla, desglosando escaramuza tras escaramuza pero con un fuerte tinte partidista con los revolucionarios, de tal manera que después de cada combate parecen ir ganando los insurrectos, pero súbitamente se deciden todos a abandonar el campo y entregan San Rafael y la Plaza de Ures.

Vamos a escuchar ahora la opinión de un soldado del otro bando, el oficial Luis B. Cano, quien estuvo en esos combates a las órdenes del General Pedro Ojeda, uno de los comandantes federales que tomaron la población, derrotando a aquellos bravos pero indisciplinados maderistas.

Luis B. Cano Castellanos, nació en Atotonilco el Alto, Jalisco, el 1º de Octubre de 1887, cursó su primaria en San Juan de los Lagos y después estudió teneduría de libros y farmacia, ocupación ésta última en la que trabajó varios años en Atotonilco, San Juan de los Lagos y Zamora, Michoacán.

En 1907 ingresó a la Escuela Militar de Aspirantes, donde fue distinguido con el nombramiento de Aspirante de Primera el año siguiente y poco después fue ascendido a Cabo; el 11 de Agosto de 1908 se le expidió su despacho de Sub-Teniente y se incorporó al 22 Batallón de la Compañía de Sonora, radicando en Ures, a donde llegó el 28 del mismo mes; el 28 de Noviembre de ése año fue comisionado como Comandante del Destacamento en Mazatán, para la defensa de los frecuentes ataques de los yaquis; en Abril de 1909, el día 19, llegó a Hermosillo a incorporarse a la guarnición de la Plaza; ahí lo sorprendieron los hechos que narra él en su libro de partes, que paso a transcribir fielmente:
“20 de Marzo de 1911. Salimos de Hermosillo rumbo a La Colorada, una Columna compuesta de 100 yaquis, 56 del 13o. Batallón, 50 del 14o. id, 100 nacionales, 44 del llo. Cuerpo Rural, 1 Ametralladora”.
”Esta Columna al mando del C. Mayor Luis Medina Barrón, Comandante del 11o. C. Rural. 1o. alto en el camino de 15 mts., 2o. alto a las 6 P.M. de 15 mts., a las 8 P.M. llegamos y pernoctamos en represo de González sin ninguna novedad, salvo cansancio de unos cuantos soldados”.

“A la 1 y 1/2 levante. Se emprendió la marcha a las 3 A.M., se hizo el primer alto en el camino a las 4 y 15 A.M., 2o. alto a las 5.10, a las 5 y 25 pequeño alto cerca de la vía ferrea para que se incorporaran los cansados, a las 5.45 gran alto en Estación Vega para dar agua a la Tropa y ganado, 20 minutos. 4o. alto en el camino a las 7.1/2 A.M. -55 mts.- A las 9 y 55 llegamos al ranchito de en donde almorzamos, habiendo tenido en el 4o. alto la novedad de faltar dos nacionales. A las 10 A.M. llegamos a Los Pozos donde se pernoctó. Fueron baja de orden del Jefe de la Columna por indignos y falta de espíritu militar tres nacionales.- Los Pozos está a tres leguas de La Colorada, lugar a donde se supone está el enemigo -“Camino de 2a”- lugar donde se pueden alojar fuer zas de las tres armas, siendo escasos los elementos de primera necesidad.

“A la 1 de la mañana levante- A las 2 y 1/2 salimos rumbo a La Colorada habiendo llegado a las 6 A.M., hora en que fuimos atacados por el enemigo, a las 3 de la tarde terminó el combate, teniendo que sostenerlo muy reñido para entrar a la plaza, hora en que lo hicimos todavía bajo el fuego de algunas partidas. L

os revoltosos estaban parapetados en el cerro de la central, punto donde se hizo la primera resistencia, la ametralladora la coloqué en las faldas del mismo cerro y bajo el fuego que hacían de dicho punto y los cerros de Las Amarillas, la Primavera, el río y las casas vecinas. La caballería enemiga se colocó por la Primavera, de donde fue desalojada por la ametralladora, que ocupó los sitios más convenientes y para el desaloje del enemigo, el fuego fue terrible y el combate reñidisimo pero nuestras fuerzas siempre llenas de valor y abnegación en las diversas fases del combate, desalojaron al enemigo de sus ventajosas posesiones, la salida de los maderistas fue por rumbo a las Prietas, S. José de Pimas y Cajón de la Uvalama.- Los destrozos que se les hicieron a los enemigos fueron grandes, pues se les quitó armas, municiones, monturas, maletas y proviciones de boca. Por parte de nosotros tuvimos: Del 13o. Batallón, 1 muerto y 3 heridos.14o. Batallón 1 herido.- Guardia Nacional 1 muerto.- Id. de Guaymas.- Rurales, 1 muerto.Cuerpo Aux. federal, 3 muertos y 2 heridos”.

“Después de tomar la plaza y previas las seguridades necesarias, se pernoctó alojándose las fuerzas de la manera siguiente.-13o. Batallón coronando el cerro del Represo. G.A. Federal en “La Central”.- 11o. C. Rural, El Colorado, Nacionales de Hermosillo e inmediaciones del Cuerpo Rural, Nacionales de Guaymas, Vícam, 14o. Batallón y Ametralladora, en la Iglesia, la noche pasó sin novedad”.
”A la madrugada se aprendieron a dos correos del enemigo que avisaba la entrada de ellos a Ures, los que fueron colgados por traidores.- Se presentó un soldado extraviado y falleció un herido.- Se levantó el campo recogiéndose armas, caballos, provisiones de boca, una batería eléctrica para dinamita y parque, se encontraron muchas hueyas de sangre y se enterraron unos cadáveres y otros se incineraron. Se pernoctó en la misma”.

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”Se pernoctó sin novedad en “La Colorada”.

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”A las 10.23 A.M. se emprendió la marcha rumbo a Ures, a las 11.25 se hizo el primer alto en el camino, 10 mts., a las 12 A.M. se hizo alto en el Represo de Monteverde para sestear, a las 3.1/2 P.M., se emprendió la marcha, haciendo otro alto a las 5.10 en el camino. A las 7.10 P.M. llegamos y pernoctamos en la Hda. Las Palomas, sin novedad”.

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”Levante 3.1/2 A.M.- 5 y 1/2 salen de Las Palomas 7 y 22 se hizo el lo. alto en el Llano, el 2o. en Santa Rosalia y llegamos a las 11 y 25 a la Noria Blanca en donde sesteamos.- Salimos a las 3 P.M., un alto en el camino 4.1/2, 10 Mts. a las 7 P.M. llegamos a El Gavilán en donde se pernoctó habiéndose incorporado la Columna con la del Coronel Pedro Ojeda”.

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”A las 6.1/2 salida de El Gavilán rumbo a S. Rafael Primer alto en el camino 8 mits. A las nueve de la mañana comenzó el ataque sobre la fuerza de Caballería enemiga, habiendo hecho éstas tenaz resistencia.- A las 10.1/2 se les quitó una de las casas inmediatas al Molino, donde establecí la ametralladora que era a mis ordenes, como a las tres de la tarde fue inutilizado el tripié de mi pieza por los proyectiles enemigos y fue herido el Sargento de mi pieza Claudio Garibaldo del brazo izquierdo, único soldado que me quedaba de la escolta, pues los demás sucumbieron, en el avance, como nos atacó la caballería enemiga por el flanco derecho, en los momentos en que estaba desarmada la pieza de Montaño, tuve que darle la mía que no funcionaba del tripié y recogí la de él, porque el momento apremiaba y fue desalojada la caballería por ese oportuno auxilio”.

“A las 6 A.M. recibí orden de retirarme a lo de Nava, donde era necesaria mi presencia y en ese lugar se arreglaron los desperfectos del tripié y se armó la pieza por Cap. Francisco Dallo, ahí recibí orden de marchar a uno de los cerros que ocupaba la fuerza del 13o. y los Nacionales de Hermosillo, como a las tres de la tarde se presentó una columna enemiga, compuesta de Infantería y Caballería, como 200 hombres, la que fue disuelta por el fuego de la ametralladora, dispersándose en varias direcciones, a las 5 se presentó otra columna, como de 100 hombres y sufrió el mismo descalabro de la primera, habiéndose batido unos con otros de las partidas de los mismos. Como a las 6 y 45 momentos en que yo avanzaba con mi pieza hacia el rancho de lo de Nava fuimos nuevamente atacados, pero fueron derrotados por la partida del 13o. que era a ¡as ordenes del Cap. Alfonso Carrillo Galindo y Tte. Fulgencio Apaez y la de Nacionales a las ordenes del Tte. Luis M. Hermosillo, en este último encuentro no usé de mi pieza porque tenia orden de seguir luego mi camino, llegué a lo de Nava e instalé mi pieza arriba de la casa donde teníamos el depósito del parque”.

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”A las 2 A.M. nos atacaron nuevamente, pero fueron siempre derrotados no obstante su superioridad numérica, gracias a la habilidad y estrategia del Comandante Luis Medina Barrón, por este lado y del Sr. Coronel Ojeda de que dirigía las de S. Rafael, también obteniendo gloriosos triunfos”.

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”En la madrugada de éste día se incorporó a nuestra Columna, la del Tte. Coronel Mora, como a las 10 salió el Tte. Coronel Díaz con una Columna a ocupar Guadalupe, donde se decía estaba el enemigo. El resto del día se pasó sin novedad”.

Hasta aquí las notas del oficial Cano.

En un combate previo, las fuerzas maderistas habían sido derrotadas en Tónichi, en un lugar llamado Los Otates, por el General Lorenzo Torres, por lo que el Gobierno destacó entonces al Mayor Luis Medina Barrón a La Colorada, ya que para allá se dirigía el teniente coronel Anacleto J. Girón; efectivamente, en La Colorada hubo fuertes combates en los que se distinguió, al ser herido Girón, el después General Francisco R. Manzo.
Posteriormente, al rehacerse las fuerzas alzadas en la población de Ures, destacarían con éstas los coroneles Juan Antonio García y Juan G. Cabral, el mayor Salvador Alvarado y los capitanes Rafael T. Romero, Antonio Rojas, Luis Arvizu y Carlos Véjar y los subalternos Aristeo y Belisario Garcia, hermanos del Coronel Juan Antonio de lo mismo, entre nosotros. Por las fuerzas del Gobierno figuraron el mencionado Medina Barrón y el coronel Pedro Ojeda y formaban parte de su oficialidad los tenientes Gilberto Montaño de la Llave, que diera lugar una triste historia por su cruel asesinato posteriormente y nuestro mencionado Luis B. Cano, quienes manejaban las ametralladoras.

Cano fue posteriormente galardonado con la medalla Campaña del Yaqui y después anduvo en la Revolución con la Brigada Angeles de las fuerzas de Pancho Villa; más tarde tuvo que it a refugiarse a los Estados Unidos al querer asesinarlo, junto a su Jefe el general Triana, “El Cura”, que si fue fusilado, por intrigas entre los generales villistas.

Años después fue traído al país de nuevo, por el General Alvaro Obregón, con quien llevaba amistad desde antes de la Revolución por haber sido él quien le dio instrucción militar a las tropas obregonistas en Hermosillo. Obregón le aconsejó quedarse en la capital sonorense antes de seguir al centro del país, pero Cano, ya entonces con grado de coronel, que había adquirido en combate a los 27 años de edad, puso en Hermosillo una farmacia y se casó con la señorita Josefina Avila Hazard y renunció a sus intenciones de volver al centro del país y a la recomendación de Obregón de volver al ejército. Yo soy el segundo de los cuatro hijos de ése matrimonio. El Coronel Cano murió en Hermosillo el 12 de Noviembre de 1972, a los 85 años de edad.