LA PRIMER MONEDA DE SONORA

POR CARLOS LUCERO AJA

La más antigua moneda sonorense que se conoce es la llamada Cuartilla del Pitic, considerada en la numismática dentro de las monedas municipales o “de necesidad”.

Aunque en Sonora y en el Pitic, hoy ciudad de Hermosillo circuló moneda colonial de la Nueva España acuñada en la Casa de Moneda de México, generalmente con valor facial de medio real y un real de plata, siempre escaseaba (como lo asientan quejosamente tanto representantes de la iglesia como autoridades civiles) y la poca que había se usaba para jugar a la baraja o naipes, pues las transacciones comerciales comúnmente se efectuaban por trueque o con metales en pasta. 

En 1776 el gobierno colonial proyectó una Casa de Moneda para Sonora, Estado rico en metales, misma que se construiría en la ciudad de Arizpe, nombrada entonces capital de las Provincias Internas, independientes del virreinato, pero por una u otra razón no se llevó a cabo.

Debido al aumento de población, el pueblo del Pitic recibe el 29 de agosto de 1783 el título de Villa. En 1814 se autoriza la acuñación de moneda de cobre, no muy bien vista por cierto, pues la plata y el oro se necesitaban para sufragar los gastos de la guerra contra los insurgentes que buscaban la independencia del país. Tanto el gobierno como los rebeldes acuñaron moneda pero éstas no llegaron a Sonora.

El gobierno colonial acuña en Durango en esa misma fecha y hasta 1821, monedas de cobre de un octavo, un cuarto y dos cuartos de real con el nombre del rey Fernando VII. Como ese sitio era el más cercano a nuestro Estado, ese tipo de moneda circuló aquí, al igual que las posteriores con fecha de 1821 a 1823, de un cuarto y un octavo de real, que llevaban el nombre de Nueva Vizcaya, como se llamaba antes ese Estado, así como también las de 1824 y 1828 acuñadas sobre las anteriores.

Los difíciles medios de comunicación, terreno inhóspito y continuas luchas contra los indígenas hacían que en las poblaciones de españoles hubiera escasez de moneda fraccionaria con los consabidos problemas que ello acarreaba. Para facilitar las operaciones al menudeo en la Villa del Pitic, su Ayuntamiento decide mandar acuñar moneda de cobre de un cuarto de real.