ESPLENDOR Y CAÍDA DE UNA GRAN HACIENDA![alt](/assets/joomla/stories/AGUA FIRIA.jpg)

La solitaria travesía de Cucurpe a Sinoquipe en nada ha cambiado, el viento corre como si fueran aquellos días primaverales en que la pradera se ladeaba con tan altos pastizales.
Algo ha cambiado, eso es cierto, ya hay pavimento, pero han dejado de trabajar como antaño la tierra. Aprovechando un asunto en Baviácora

Partimos a eso de las seis de la mañana de un domingo y para las nueve ya estábamos desayunando un plato de rica cabeza en Baviácora, tierra de mis mayores.. A las dos de la tarde, luego de saludar a la parentela, emprendimos el viaje de regreso tomando en Sinoquipe el viejo y maltratado camino terracero, con el cual soñaban los lugareños algun día quedara pavimentado en su totalidad (finalmente se logró en el gobierno de Armando López Nogales).

Era temprano, por ello decidimos entrar a visitar al famoso rancho La Agua Fría ya que queda como a un kilómetro de la cinta asfaltada que habiamos tomado desde “el Babiso”, quedando atras el polvoriento camino terracero.

Dominan la sierra “El Calichi” que en tiempo pasado fue un buen mineral, dicen que arriba de esta sierra hay unos nacimientos de agua preciosos y por supuesto unos bosques con encinares estilo Canadá con unas hojas muy grandes.

Paramos enfrente de la solitaria casona. Se advierte que era una señora hacienda donde los arcos de ladrillo del edificio susbyugan, hay la cubre la leyenda de un gran entierro, pero esto como en todas las versiones sobre entierros, está por comprobarse.

Lo cierto que dicha historia no le quita el sueño a su actual propietario
Rene Camou (2001) quien sigue quitado de la vida transitando por las calle de la ciudad en su Ford de modelo retrasado y anchas llantas.

Pero vayamos al pasado, Don Rafael Camou, padre, miembro de una rancia familia pudiente del Valle de Magdalena, era el único propietario de un rancho ganadero, quizas de los mejores del Estado de Sonora, de una extension de 35 mil hectáreas en donde pastoreaban 40 mil cabezas de ganado, de la raza Hereford quiza más fino que el de la mismísima Compañía Ganadera de Cananea, de William C. Green, en opinión de don Roberto “Negro” Ríos.

El matrimonio formado por don Rafael y doña Lolita, procreó a tres varones: Raul, René y Rafael, pero fue este último el que sacó las dotes administrativas del padre, convirtiéndose en el mejor impulsor de este rancho modelo en la región norte de Sonora.

En la Agua Fría laboraban más de 15 vaqueros con sus familias, por lo que tenían una buena escuela. La iglesia era parte importante, pues don Rafael era muy dado a participar en eventos religiosos y de beneficencia, llegando a cultivar una buena amistad con el culto párroco don José Santos Sáenz y el Padre Luis Ma. Valencia, por ello cada año se realizaban retiros religiosos o paseos de estudiantes del Colegio Apostólico, a este rancho, que aun en el semiabandono en que se encuentra cuenta con buenas instalaciones.

Dos arroyos riegan las fértiles tierras que antaño se cultivaban, el Agua Fría y el Saracachi, que es afluente del Río San Miguel Alto o Cucurpe.

De Rafael Camou, hijo, o “Rafailito”, se dice que gran parte de su vida la pasó en la Agua Fría y le tenía tanto amor a la agricultura que adquirió los más modernos implementos, muchos de los cuales están prácticamente tirados o amontonados como fierro viejo por todos lados.

Solía decir que los “de apie” o sea los sembradores, nada tenían que hacer en el negocio de los “de a caballo” o sea los vaqueros, por lo tanto no estaban autorizados para cargar ganado, es decir “zapatero a tus zapatos”. Ademas sus órdenes eran cumplidas al pié de la letra y cuidado con el que las transgrediera.alt

Hoy en día (2001) la casona de recias paredes casi está de par en par, con la anuencia del velador de apellido Vargas, que por cierto es una tapia de sordo, pudiemos curiosear en cada cuarto que ahora son almacenes., uno de ellos era la tienda de Raya y están todavía ahí los anqueles y la ventanilla en donde pagaban a los vaqueros y labradores 50 centavos la jornada diaria, tal como lo dice un libro que desempolvamos con la fecha de 1905.

Aunque como afirma don Roberto “Negro” Ríos, conocido comerciante de Magdalena, la mejor época de La Agua Fría fue en los y años 40; era La Agua Fría un verdadero rancho, que daba gusto visitar aunque la llegada fuese penosa, pues tenía que tomarse el arroyo del Saracachi, llegar hasta una puerta en donde estaba una casa con familia, los niños de una casita salían a abrirla y a recibir alegremente su propina, luego seguir adelante entre bellos pastizales que hacían el deleite del Visitante.

Los vastos terrenos colindaban con ranchos muy prósperos como El Santo Domingo de don Arturo Morales y con el rancho El Oso Negro de don José “Pepe” Terán.
Pero con el tiempo, debido a discrepancias entre los hermanos, se fue fraccionando el terreno. Los Janos lo adquirió don Fernando “El Bichi” Padrés de Magdalena, también don Antonio “el Chito” Molina de Banámichi adquirió otro rancho y así hasta que finalmente el Agua Fría sucumbió como gran emporio ganadero que fue.

Colgado a la pared está un diploma que el Banco Ganadero y Agrícola en aquellos años de bonanza le entregó a don Rafael Camou Sr.; también lo reconoció con una medalla de oro como Consejero, la cual don Rafael y Doña Anita se las donaron al Patronato de las Antoninas del Asilo de Ancianos.San Antonio de Magdalena para que la rifaran y con los fondos construyeran el edificio que por muchos años tuvo esta institución por la calle Escobedo.

Hoy en día ya no hay necesidad de andar por el río, como ya dijimos a casi un kilómetro de la nueva carretera, está el casco de la hacienda, que por supuesto dado a su antiguedad y por la aureola que la coronó en sus días de gloria, hoy sólo impone ante tanta desolación.

Ya no se ve en los corrales o en las labores a aquel hombre alto de estatura administrando su rancho que tanta riqueza le dio gracias a su arduo trabajo y perfecta administración.
  Don Rafaelito murió octagenario y fue sepultado en el panteón de Magdalena, pero con los años fue exhumado por la familia de su esposa, y descansa de Hermosillo.