Colosales Cavernas de MápatePor Francisco Bustamante Tapia

  Nunca existirá tan cerca de la capital de Sonora, un lugar tan espectacular. Un estudiante al visitarlo expresó: “esto es lo real, lo que viene en los libros es dudoso”.  

 Y así es, porque conocer las llamada  “Cueva de Varela”, es toda una experiencia, un encuentro con la prehistoria. 

Son unas cavernas grandiosos, perdonen el adjetivo, pero no podríamos describirlas de otra forma, pertenecen al municipio de Mátape o Villa Pequeira, como se llama oficialmente.  .

 Poca gente las conoce, los del equipo de Sonora Mágica fuimos de los primeros, que no siendo nativos, nos tocó descubrirlas en estos tiempos modernos para darlas a conocer, quizá en otras épocas hubo mayor afluencia, pero no lo creemos, las cavernas permanecen casi intocadas, vírgenes a los ojos del hombre moderno. 

Sólo un científico podría dar fe de la edad de ellas y de los elementos que la conforman. Nosotros nos conformamos en observarlas con ojos curiosos. 

 La persona que nos sirvió de guía, un campesino maduro ágil de pies, don Feliciano Morales nos cuenta que desde joven las visita y nada más por el placer de caminar, se ha pasado tardes enteras en ellas contemplando su conformación, soñando con que  algún día gente venida de todas partes las conozcan.  

 Él personalmente las ha promovido llevando personas conocedoras como geólogos y extranjeros, y pugna porque se conserve todo en estado original, para que algún día los investigadores que habrán de venir, encuentren todo más o menos como hasta ahora, casi intacto.  

  Pide que nadie se lleve nada, que no se riegue basura, que al fin, no se destruya, y lo hace con celo y responsabilidad ejemplar.  Ha pagando ante las autoridades municipales para que haya un buen  camino, y así no sólo los lugareños las visiten, sino de otros lugares.
  Existe una brecha que usan los campesinos para ir a ver sus vaquitas, quizá un carro 4X4 pueda ahorrarse unos dos kilómetros de los cuatro que la separan del pueblo.  

Pero el hecho de caminar por tan exuberante vegetación, es parte del atractivo.  Una de las personas también mayores de Mátape, Doña  Dolores Rivera de García nos dijo que se le llamaba “la  cueva de Varela”, porque el Sr Jesús Varela compositor y fundador de una familia de músicos que tuvieron mucha fama en la primera mitad del siglo, decía que las cavernas eran de él, así que la gente en ese tiempo empezó a llamarlas por la Cueva de Varela, nombre queque hasta la fecha, así se les conoce.   

 Lo cierto es que la llamada Cueva de Varela no es propiamente una cueva, sino un conjunto de cavernas de relativa profundidad.   Destacan dos salones gigantes en los cuales bien podría caber un auditorio para unas 200 personas, esto tiene entrada y salida o al revés según se venga. 

 Existen tres saloncitos altos pero de diámetro reducido por lo que se entra a rastras. Adentro la obscuridad es total.   En tiempo de verano el sitio se convierte en un perfecto hábitat de los miles y miles de murciélagos que en ella se acurrucan.  

El lugar es fresco en verano y cálido en invierno, en esta ultima época del año no hay murciélagos, nada más se aprecian los enjambres sin miel, con sus abejas apiñadas en estado de aparente aletargamiento.  

EL lugar queda en lo alto de un cerro al suroeste del pueblo, casi enfrente del “charco del agua” o “la Presita” mejor conocido como la Hacienda que es un atractivo más de la región por la pesca de Tilapia.   Nadie al ver  el cerro imaginará que está totalmente hueco.

 Otras cavernas no existen en los alrededores.  Llama la atención un par de entradas, una por debajo de un espectacular puente de roca maciza y otra por la parte más alta del cerro en donde hay un cerco de piedra muy erosionada, filosa y de color negruzco llamada “malpais”, que nos inspiró el poema El Carnet.   

Las cavernas se encuentran al fondo de un pozo de unos 30 metros de diámetro en semicirculo con  inmensos árboles de tezcalama adheridos a la roca alimentándose de la humedad que de ella fluye, también destaca el árbol del Pochote con si singular forma.  Abundan matas de chiltepines que se pierden debido a que no hay quien los recoja, pues es tal la soledad que impera aquí, que sólo se escucha el aletear apenas perceptible de las incansables abejas obreras.  

En los últimos meses  debido a un programa que realizamos en coproducción con TV 12 llamado Paralelo 30 , ha estado viniendo gente , que ha decir del guía don Feliciano Morales, se van encantadas e intrigadas. No es para menos.  

En la última de nuestras varias estadías nos encontramos a un grupo numeroso que venía a las Cavernas, don Feliciano que los guiaba como siempre es hizo las acostumbradas indicaciones de rigor, no maltratar, no tirar basura o botes de cerveza, no destruir, nos sacar nada, etc.  

 Pero cuando el camino esté listo, el ir a las Cavernas será cosa sencilla, además se podrán apreciar muchas otras cosas valiosas, tales como sus ranchos de nombres típicos como Majarobabi, Cacachila,  la Bórica, Téchari, Sobechi, Suquichi, Tacuco, Tepalcachi, Chincapora, la Neria, Quirrín, Taradugo, el Cerro Pirigua, y otros más.  

Hermosa toponimia en verdad, digna de uno de los pueblos más antiguos de Sonora y en donde habitaban los ópatas con mayor intensidad.  ¿Qué nos dirían ellos de estas cavernas?.   

Artículo publicado  en número 109 de la revista Sonora Mágic correspondiente del  mes de Junio de 1993.