Temas de poesía ciclicos
Entrevista con Alonso Vidal
Por ÁNGEL TREJO
Los grandes temas de la poesía, el amor, el odio, los celos, la muerte, la soledad, la tristeza- son eternos y universales, pero hay otros episodios o circunstanciales que por lo mismo son cíclicos, afirmó el escritor sonorense Alonso Vidal, quien desde 2001 da nombre a un concurso nacional de poesía y en 2006 ser apelativo de una calle de Hermosillo.
Ahora mismo los jóvenes están retomando el discurso poético que tuvimos en los años 60, convocados por la urgencia y el impulso de los hechos sociales y políticos que la realidad impone, enfatizó Vidal, cuyo grupo literario coincidió en tiempo y temática con los poetas de La Espiga Amotinada: Jaime Labastida, Juan Bañuelos, Oscar Oliva y Jaime Augusto Shelley.
En esa década, cuando apenas bordaba los 20 años de edad, Alonso Vidal escribió su primer libro, Días de furia, un poemario colmado de indignación y protestas en la asunción de asuntos como Playa Girón, Guatemala y las explosiones atómicos de Hiroshima y Nagasaki.
El poeta no ve lejanos esos días en que, influido por Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo o León Felipe, y la realidad del país y el mundo “no hay ficción sin la carne de los elementos reales”- podía discernir cualquier tema con la docta fuerza de sus impulsos juveniles.En la juventud bastan la urgencia y el atrevimiento. Acaso por ello los poetas nuevos recurren a los textos oscuros y saturados de metáforas.
Pero con el tiempo y la madurez, el discurso se vuelve claro y directo. “La difícil facilidad llega cuando uno madura”.altAdemás de autor de cinco poemarios y dos novelas, Alonso Vidal ha sido fundador de revistas, talleres y cafés literarios.
En el Callejón de Velazco, sede del grupo de bohemia poética de Hermosillo más conocido ubicado entre los palacios municipal y estatal de Sonora- están grabados en los muros tres de sus poemas. Uno dice: Si para amar/es necesario arder/ pongamos el Sol/ sobre la mesa. Otro texto, igualmente breve, reza: Bien vale vivir/un buen minuto/de amor tan solo/que toda una vida.Vidal, de 63 años, comentó que para lograr una expresión literaria clara y atractiva el escritor debe ser honesto consigo mismo, auténtico, generoso y jamás caer en egolatría o la autosuficiencia. “Hay que escribir con gusto, humor y buscar la sonrisa aun en el tratamiento de asuntos dramáticos”.
Su encuentro con la novela ha sido relativamente reciente, pues su primer texto en este género La madriguera de la cobra, basada en un hecho real ocurrido en la población de Aconchi, Sonora- data de 1997. Su segunda experiencia está en marcha:
Dorados lodos de aquellos polvos.Es una historia basada también en un hecho real: el rapto amoroso o fuga concertada de la hija de un general de la Revolución Mexicana con el torero Juan Silveti, El Tigre de Guanajuato, con la protección o alcahuetería de una hija del ex presidente Plutarco Elías Calles.
Los hechos ocurrieron en 1924 y la novela se desarrolla en Hermosillo y México.Nativo de la capital de Sonora, hijo de una maestra, residente temporal en la ciudad fronteriza Nogales durante su infancia, boticario y contador privado de joven, como escritor Alonso Vidal fue autodidacto aunque desde los 18 años entra en relación de amistad y vocación con poetas de su estado natal y Sinaloa.
Años más tarde conocería en México a Edmundo Valadés -con quien trabaja como librero en la revista El Cuento- a Juan Rulfo, Salvador Novo y José Revueltas, de quien recuerda un consejo decisivo para su carrera literaria: “dedícate a escribir tu obra, no a ganar premios”.No obstante hacerle caso a Pepe Revueltas, el escritor ha sido homenajeado con todos los reconocimientos posibles en Sonora: Premio Estatal de Poesía en 1959, alt
Beca al Mérito Artístico, otorgada desde 1997 por el Instituto Sonorense de la Cultura (ISC) y la Medalla al Mérito Ciudadano, la cual le fue concedida por el cabildo de Hermosillo en 1998.Los más recientes homenajes recibidos por Vidal fueron la dedicatoria de la cuarta edición de las Ferias del Pitic de Hermosillo a su obra y a su figura y el anuncio de que en 2006 una calle de la capital de Sonora llevar su nombre, reconocimiento que adoptar el cabildo a propuesta ciudadana.