EL BARRIO DEL PARÍAN

Mediados del siglo XIX se creo el Presidio de San Pedro de la Conquista del Pitic, teniendo como motivo principal la defensa de los ataques tribales provenientes de La Costa.

núcleo urbanístico el Presidio no contaba con riguroso carácter, ya que la traza inicial obedecía mas que nada a criterios de una población asediada.

 La traza de la nueva villa observó, de forma muy general, los lineamientos urbanos de la época. Por ejemplo: calles dispuestas en forma de cuadrícula, pero irregular, ocasionada por la localización de acequias, terrenos inundables al poniente o por la simple protección física que ofrecía el Cerro de La Campana, el cual sería la pieza que articula físicamente el asentamiento.

El tramo entre la antigua Plaza del Parián a la Parroquia del Carmen, se convirtió en un espacio rectilíneo y en el núcleo urbano civil, donde se localizaban las edificaciones detonantes del esparcimiento (Teatro Noriega y Plaza), comercio (Banco de Sonora y Banco Nacional) e Industria (Cervecería de Sonora), además de concentrar una gran gama de residencias austeras de diseño colonial, desde la que agrupaba a la elite social de la época, hasta los perimetrales vecindarios del lado del cerro.

En la época porfirista, el desarrollo urbano tuvo su mayor expresión tratando de homogeneizar con recubrimientos eclécticos con la sobreposición de diversos ordenes arquitectónicos entre los que predominó el lenguaje sobrio del Clasicismo.La vivienda tradicional, con sus muros de adobe, techos de madera, patios interiores y recubrimientos de piedra, cal y canto, tiene características que hacen de sus construcciones un valioso patrimonio cultural. Esta tipo de  vivienda fue inventada para contrarrestar el sol y aprovechar el viento, ya que a estos elementos naturales se deben.

Aún empírica, ésta arquitectura nos da una extraordinaria lección de diseño y edificación, a través de la arquitectura que nos da la tierra misma, perfectamente adecuada a nuestras condiciones climáticas particulares, para lograr con ello el bienestar de sus ocupantes. La disposición de los espacios de la vivienda vernácula no es producto de la improvisación, son resultado de la sumatoria de las experiencias de nuestros antepasados, las cuales podemos generalizar en cuatro aspectos:

  1. Su sentido es utilitario,
  2. Resume las experiencias de muchas generaciones,
  3. El resultado edificado es tan acertado que ofrece pocas posibilidades de modificación y, por consiguiente, los cambios deben de hacerse con mucha sabiduría,
  4. Hay armonía en su conjunto.

Sin embargo, la arquitectura vernácula es un fenómeno en período de extinción, pues se encuentra en un proceso permanente de lenta destrucción.La hoy Calle No Reelección, es un patrimonio cultural que debemos rescatar, no solo a los espacios públicos (como hasta hoy se ha hecho –Plaza Hidalgo-), o los inmuebles destinados para uso comercial (edificios que delimitan a la Plaza Hidalgo, incluyendo a El Imparcial).

Las autoridades deben ser creativas para diseñar programas que permitan el financiamiento barato para que los propietarios tengan la facilidad de hacer mejoras a sus viviendas, desde el remozamiento de fachadas hasta la reconstrucción interior y que la autoridad municipal destine recursos para la rehabilitación del equipamiento y de la obra exterior.

De lograrlo, podremos mostrar con orgullo la riqueza y la sabiduría que posee nuestro patrimonio vernáculo edificado, que fue construido para mostrar las respuestas congruentes a las condiciones materiales y culturales del hombre en el mundo.M. Arq. Mariano Katase Ruíz.

“Construcciones tradicionales: El antiguo barrio de El Parián, ejemplo de vivienda de arquitectura vernácula popular de Hermosillo”.
XVI Simposio de la Sociedad Sonorense de Historia.
Noviembre de 2003