Que Álvaro Obregón Salido fue afecto a la poesía en su juventud y llegó a publicar algunas composiciones, esto lo narra en la parte que le toca, don Francisco R. Almada en su Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Sonorense, mismo que acaba de editar el Instituto Sonorense de Cultura con mil ejemplares por encargo del Gobierno del Estado de Sonora, y con esta va en la cuarta, ya que las anteriores fueron en 1952, 1963 y 1990.
El propio ingeniero Eduardo Bours Castelo, poco antes de terminar su periodo sexenal comentó que tanto profesionales como aficionados lo tienen como libro de cabecera, por lo que sus contenidos guardan vigencia a más de medio siglo de su apertura inicial. Es una guía insustituible.
En todas las bibliotecas del mundo que se refieren al Noroeste de nuestro País se encuentra presente esta obra.
Firman el crédito además del gobernador, el maestro Víctor Mario Gamiño Casillas, secretario de Educación y Cultura, Lic. Bulmaro Pacheco Moreno, director General del Colegio de Bachilleres, el Dr. Fernando Tapia Grijalva, director General del ISC y el Lic. Iván Figueroa Acuña, coordinador de Publicaciones.
El tomo contiene 750 páginas con 140 instituciones de bibliografía y se logró como plan ya que el año próximo se cumple el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana y que coordinará los festejos el Historiador José Rómulo Félix Gastélum, entonces que mejor el compartir el Diccionario de Almada en estos momentos.
Se preguntarán quién fue Almada, de ello se encarga Alfonso Escárcega, cronista de la ciudad de Chihuahua y presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. Leamos algo del autor: “Vio la primera luz en Villa de Chínipas, Distrito Arteaga, en el Estado de Chihuahua el día 4 de octubre de 1896. Cuenta el cronista que los libros y folletos fueron muchos, aquí algunos: Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihuahuenses (1928); La Rebelión de Tomóchic (1938); Historia de la Revolución en Sonora (1952); La Intervención Francesa y el Segundo Imperio Chihuahuense (1972).
Cuenta también que don Pancho para realizar el Diccionario Sonorense, visitó muchas poblaciones entre ellas Hermosillo, Guymas, Ciudad Obregón, Huatabampo, Etchojoa, Horcasitas, Arizpe, Navojoa, Agua Prieta y Cananea.
Cuando le preguntaron qué le movía para “meterse en camisa de once varas”, respondió que “Sonora fue la amada tierra de mis padres, ambos nacieron en Alamos”.
A manera de ejemplos así repasando el Diccionario que se puede conseguir en el ISC. Abolición de la esclavitud, Academias de profesores, Acta de protesta contra el Tratado de la Mesilla, Álamos, Anza (Juan Bautista de Anza), Bacoachi, Bibliotecas públicas, Cahíta, Campoy (José Rafael), Casa de Moneda, Dworak (Fernando F.) Educación (resumen de la), Elías Calles forma, Ferrocarril de Sonora a Baja California, Guerra de Reforma, Hill (Benjamín Z.), Instituto Científico y Literario, Jecker (Juan B.), Kino (Eusebio Francisco), Leyva (José María Maytorena, Nogales, Periódico Oficial, Quiriego, Raousset de Boulbon (Gastón), Revolución Constitucionalista, Seris (sublevaciones de los), Sonora, telégrafo, Tapuja, Ulloa (Pedro N.) Universidad de Sonora, Valenzuela (Gilberto), Walker (Guillermo), Ximeno (custodio)
.En el apartado Álvaro Obregón Salido dice: Quedó de candidato único en 1927 a la Presidencia de la República.
Pasadas éstas el primero de domingo de julio de 1928, se dirigió de la Ciudad de México ya con el carácter de presidente electo y el día 17 fue asesinado en el restaurante La Bombilla por José de León Toral, católico fanático, durante un banquete que le obsequiaba la diputación del Estado de Guanajuato. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Huatabampo y el Congreso de la Unión lo nombró Benemérito de la Patria en diciembre del mismo año y dispuso que su nombre se inscribiera con letras de oro en el recinto del mismo Congreso.
Toral fue fusilado en febrero de 1929 y el doctor José Torred Torija fue el encargado de hacer la autopsia al cadáver.
Considero que no debemos de desaprovechar este legado de Francisco R. Almada, donde el autor nos pasea por la historia y si se concentra uno hasta parece que acaba de suceder tal caso y es que tanta acuciosidad y redactar con por menores hacen del volumen consulta imprescindible.