Al fin se le ha hecho justicia al fundadorde los pueblos del río de Sonora.
Esto aunque sea en un escudo municipal.
En una cinta horizontal está la leyenda que dice: “Bartolomé Castaño S.J., Fundador. 1693”. Efectivamente, según lo dicen los cronistas de la época, fueron el P. Bartolomé Castaño y otro jesuita llamado Pedro Pantoja, quienes luego de establecerse en Ures, pasaron a fundar los pueblos de Baviácora, Aconchi y Banámichi.
Aunque toda la atención se ha inclinado hacia la figura del también jesuita Eusebio Francisco Kino se había dejado casi en el olvido al portugués Bartolomé Castaño, que considerándolo bien, desempeñó una función misionera semejante a la del no menos ilustre italiano, y sobre todo, más de medio siglo antes que este, cuando las situaciones eran mucho más difíciles.
En una sesión ordinaria de cabildo del H, Ayuntamiento celebrada el 31 de agosto de 9183, se aprobó el escudo con carácter oficial del municipio de Banámichi.
Este fue diseñado por el ameritado y distinguido profesor Manuel García Madrid, “en el cual se contiene altas y amplias expresiones tanto en lo pictórico como en literatura”.
Haciendo una descripción breve del escudo diremos según se aprecia en la fotografía que aquí ofrecemos, este está compuesto de un cuadrángulo vertical rematado en su parte superior por sendos pergaminos enrollados; en lo inferior termina en la clásica punta que sustenta el escudo de Sonora. Sobre el cuerpo principal en la parte superior un dibujo que explica el significado etimológico del escudo del Estado de Sonora.
Sobre el cuerpo principal en la parte superior asimismo un dibujo que explica el significado etimológico del nombre del municipio: “Banamitzi” vocablo de la lengua ópata-pima que quiere decir “donde da vuelta el agua” o “arriados por el agua”, este dibujo expresado al estilo nahoa, presenta la concepción artística de un cerro hollado por las huellas humanas de sus primitivos pobladores.
Al mismo tiempo presenta los tres pueblos de la geografía municipal y el hecho de haberse fundado su población en lo alto de la meseta que hoy le da el asiento, huyendo de las inundaciones revelando el espíritu previsor de sus antiguos moradores.
Como el lector puede apreciar, la descripción tan interesante y amena es resultado de la pluma y observaciones del señor Agustín Figueroa Nícola, secretario del H. Ayuntamiento del lugar desde hace varias décadas.
Llama la atención el monolito en el cuartel central, que como riqueza arqueológica se guarda en el municipio, piedra gigante que muestra ricos bajorrelieves grabados por nuestros antepasados. Presumiblemente de raza ópata.
En la mitad inferior orlado en oro la leyenda. “Me afano por la cultura, por el bien y la grandeza”, que constituye el lema del municipio”.
Artículo publicado en la revista Sonora Mágica y Desconocida Junio-Julio de 1984 Número 25