AVENTURA EN LOS ALREDEDORES DE CUCURPEPor Enrique Yescas E.

Altura, cuerdas, naturaleza y aventura se conjugan en una actividad sana y saludable en los escenarios de Sonora. En nuestro cotidiano andar por los caminos de Sonora, esta vez, queriendo entender algo de lo que en su texto nos platica amenamente Javier Bustamante en esta misma edición, viajamos a los cañones del río Saracachi, allá “arriba” (al Norte) de Cucurpe.

El acuerdo era encontrarnos en Magdalena con unos amigos aventureros deportistas, aficionados y profesionales del montañismo, alpinismo, escalado de paredes ”climbing”, descenso por cuerdas ”rappel” y algunos otros deportes extremos en ambientes naturales.

Después de uno de esos días locos de Marzo con calor en el día y lluvia en la tarde llegamos al destino antes de un frío anochecer. El plan era acampar en un lugar cercano a los sitios de aventura en uno de esos tantos acantilados que las canteras de los cañones del río San Miguel y sus afluentes, proveedores del norte, han resguardado celosamente de intrusos, conservando muchas de sus maravillas casi intactas.
El campamento, en un mundo diferente
Como siempre, cada quien con su autonomía de campaña suficiente para sobrevivir, independiente, con sus dotaciones de líquidos, energéticos, comida y vestido para la ocasión, incluyendo el equipamiento deportivo esperábamos ansiosos.

Siguiendo por el camino que lleva al norte de Cucurpe, el río se empieza a encañonar obscureciendo el suelo por donde va la rodada entre la arena y grava del lecho del arroyo. Vamos pasando por algunos rachos que son parte de una comunidad ejidal. Temporales, así les llaman a algunos rincones privilegiados en donde el agua baja de las peñas y se junta para regar un espacio de cultivo con suelo de limo milenario.

Las paredes de cantera llenas de cuevas y huecos que parecen grandes quesos empiezan a cerrar el horizonte de la brecha por donde vamos al rancho en donde instalaremos el campamento para pernoctar.

Primero un rancho con un ”pump jack” del siglo antepasado, pero ahí no era el destino; luego otro con unos briosos caballos que parecían celosos al vernos llegar, pero ahí tampoco era… total, siguiendo un carro a otro, llegamos hasta donde el guía de la caravana nos llevó.

Ahí había una casita, un pozo, un corralito de troncos y tras eso que no parece del otro mundo, un gran patio al que no dimos importancia. Luego de abrir una puerta y pasar con los vehículos entre dos palos de mezquite, llegamos a un claro rodeado totalmente de una pared natural. Lleno de grutas, la piedra verde en algunos puntos, relumbrosa en otros y con algunos mezquites incrustados en sus paredes, de más de quince metros de altura reodean el corral natural al que le llega agua de todas las peñas cuando llueve.

En ese rancho acampamos, ahí pernoctamos para seguir otro día nuestra aventura, unos haciendo y nosotros mi esposa y yo, viendo y tomando fotos.

Desde Nogales vendría otro grupo de amigos. Aventureros también y amantes del campismo y la doble tracción. No hubo buena comunicación y ellos acamparon en otro lugar. Dicen que en una cueva en donde “ni carpa necesitaron”.

Descensos de noche: adrenalina, vértigo, paz.
No lo podíamos creer. Yo he estado en algunos campamentos pero al estilo vaquero o cazador. Cuando se oscurece, se hace fuego, se platican historias y las mentiras de todo aventurero, y si hay artistas, se entretiene el grupo con guitarra y canciones, siempre las mismas alrededor de la fogata. También se acostumbra jugar cartas o dominó, pero en esta ocasión la historia es diferente pues estos deportistas extremos empezaron desde esa misma noche a escalar y “rappelear”.

Una vez armadas las carpas y “lonchado” -algunos comimos y cenamos- se empezaron a poner sus arneses, zapatos, casco y luego a hablar de la calidad y cualidades de las grandes cuerdas que usarían para su aventura.

Podría ser en cualquier parte porque todas las paredes estan altas pero para rappel se requiere estar arriba y ellos ya tienen ahí su “subidero”.

”Aquí como a ochenta metros por el río,” dijo un recién llegado avecindado del lugar que como ejidatario ya está aprendiendo los gustos de los visitantes y sabe cómo atenderlos, además de que les sirve de guía turístico por toda la región: “aquí está una peña en donde ya tienen anclas para ”tirarse” y ya lo han hecho de noche. La semana pasada se amanecieron.”

Un potente reflector y música rítimica, eran administrados desde el pick-up en el lecho del cañón.

Arriba, urgidos de su dósis de adrenalina, equipados con cascos luminosos como modernos mineros ya estaban los rappeleros listos para tirarse al vacío. “Porque de noche se siente más esa emoción”.

El trabajo de anclaje y exploración ya se había hecho de día y siempre aclaran y detienen sus planes advirtiendo: ¡Seguridad Primero!. Si dudas, no lo hagas. Abajo, el guía controlando cuerdas y comunicado por radio. Llegaron a las tres al campamento.

No hubo fotos. Nosotros teníamos frío y ellos andaban sudando.

El amanecer, los pájaros… la primavera
El campismo es una aventura sinigual. Lo más hermoso desde mi particular sentir, es el amanecer, aunque a veces tengas el campamento al poniente de un cerro o en el fondo de un cañón.

En el amanecer en el campo se aprecia y se siente, se ve y se escucha mucho más. Se vive el despertar del mundo natural. En el campo abierto es diferente que en los mismos pueblos, pues no hay animales domésticos como los gallos, ganado y perros. Tampoco hay automóviles. Ese día, ahí en el rancho localizado cerca de El Soldado, despertaron primero los cuervos, eran del tamaño de un guajolote y se acercaron al campamento a usmear la novedad y seguramente las provisiones. Volaron tan bajo que sus alas se oían silvar. Luego de colar café, salimos con cámara en mano a rastrear los alrededores. Para esto la bicicleta es el vehículo ideal, aunque no puedas subir en ella a las cimas. Poco a poco con el aclarar matutino, llegan las palomas al claro donde el ganado había dejado sus heces, las parvadas de pitayeras eran grandes y al espantarse se escucha un ruido característico similar al de aplausos y silvidos.

Detengo la bicicleta al escuchar un gorgeo melódico bastante claro: un Cardenal siguiendo a su hembra, totalmente distraido de mi presencia. ¡Un gran regalo de la naturaleza! y yo desarmado de un gran telefoto que me lo acerque para la portada. Con los binoculares se ve enorme, y de brillante color rojo. No fué el único, en todo el trayecto de mi paseo matutino encontré la misma escena una y otra vez; la época es la apropiada, la primavera se acerca y el clima hace lo suyo.

De vuelta al campamento, todos listos para levantar y salir a otros sitios a ”rappelear” en equipo.

El propósito de los excursionistas de este día, era definir sitios para volver y practicar rappel, alpinismo (climbing), montañismo y ciclismo de montaña con grupos de estudiantes y entusiastas de Nogales y Río Rico Arizona. Nosotros; por parte de Imágenes de Sonora fuimos como testigos para tener este material y promover el turismo alternativo y las actividades al aire libre en esta edición que se refiere precisamente a los lugares que menciono en esta revista.

Manos Pintas es otro lugar donde hay cuevas que tienen figuras como de manos entintadas en sus paredes y techos. Es por el río Saracachi, uno de los afluentes más importantes del que más al sur será el Río San Miguel. También como el arroyo el Sásabe y otros, tiene paredes y acantilados además de fáciles accesos a sus cimas donde el grupo había estado antes y tiene anclas listas para colgarse.

Otro grupo, tres escaladores que combinan alpinismo con descensos y otros deportes, se adelantó al lugar. Ahí el espectáculo fué para todos los lugareños que al pasar por el camino se detuvieron a ver cómo unos se tiraban de frente, otros columpiando y haciendo suertes administraban la velocidad de su caída y los puntos de impulso en la pared. Ahí pasamos el día hablando de lugares de la Sierra Madre y de los caminos del estado que Imágenes de Sonora ha recorrido y donde podrían practicarse estos deportes.

Ellos haciendo planes para poner en funcionamiento una empresa formal que ofrecerá [a la fecha de la edición ya estará operando] el servicio integral de entretenimiento al aire libre en este y muchos otros rincones del estado de Sonora.
Todos los derechos reservador por Editorial Imagenes de Sonora, S.A. de C.V