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INGENIO Y DICHOS DE ALVARO OBREGON

       

   Solía decir: “No cabe duda que la mala suerte existe, sólo que Dios la desparrama entre los pendejos”.

  Es muy comentada la ocurrencia del presidente Álvaro Obregón, la del gesto aquél, de que él iba a ser el presidente más honesto de México porque solo robaba con un brazo. Y más celebrada es todavía la frase tan suya, de que “nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”.  

  Siendo huésped del Palacio Nacional solía salir -eso dice la anécdota- por la puerta lateral sin escolta y disfrazado de parroquiano para que nadie lo conociera y le pidiera favores.

    Al ir transitando por la banqueta de una de las calles de la gran urbe, al ver a un ciego pidiendo limosna, se sacó un peso de aquellos y se lo arrojó al bote. 

  El pordiosero al tocar la moneda le dio las gracias con la siguiente frase: ¡Gracias mi General”.  A lo que Obregón intrigado se detuvo y le custionó al invidente que si era de nacimiento o veía un poco.- No nada, soy totalmente ciego, respondió el sujeto. 

     -¿Y cómo carajos me conociste, si eres ciego?  

     -Ah, porque en estos tiempos cualquier cabrón es General.    

  Cierta mañana fueron a verlo al Palacio tres sonorenses, quienes se presentaron con el secretario diciéndole que le comunicara al Presidente su vista de la siguiente y graciosa manera:  “El pelón Abdalón, el Chueco Cubillas, y el chapo Astiazarán, piden hablar con el cabrón del mocho Obregón”.

  Era evidente que eran grandes cuates desde los buenos días en Sonora y en honor a eso, no se anduvieron con protocolos.   Al rato salió el cabo que la hacía de recepcionista con el siguiente informe:    

  “Sépase que el pelón Abdalón, el chueco Cubillas y el chapo Astiazarán, los tres juntos le pelan los dientes al mocho Obregón”.   Y que pasen, dijo el cabo muy seremonioso.  

   Cuando el General Obregón andaba en la refriega, mandaba a sus generales a las batallas con una estrategia envidiable que jamás le fallaba, pero en una de ellas uno de sus generales, se precipitó y atacó antes de tiempo y no como estaba previsto, aunque el problema no pasó a mayores, cuando le vinieron los de su equipo de inteligencia a dar el informe al Caudillo,  y al enterarse de quella pifia, éste se limitó a decir: 

  “No cabe duda, no hay peor cosa que un pendejo con iniciativa”.

  Cuando Obregón perdió el brazo en la llamada batalla de Celaya, estuvo muchos días conveleciente y cuando venían sus lugartenientes a visitarlo les inquiría sobre si qué opinaba sobre él la gente: 

  -Un subalterno de confianza le dijo que la gente preguntaba que si todavía le supuraba (la herida del brazo)… 

    Y el general refufuñando e imposiblitado por la tragedia, dijo: “¡Supura, su pura madre!

    A Juan de Dios Bojórquez le dijo:

  “Estoy acostumbrado a luchar contra los elementos naturales: las heladas, el chahuixtle, la lluvia, los vientos, que llegan casi siempre inesperadamente… ¿Cómo va a ser difícil para mí vencer a los hombres, cuyas pasiones, inteligencia y debilidades conozco?

  Obregón viajó a Chihuahua a entrevistarse con Villa. Quería Carranza que depusiera su actitud de reblede.

  Pero Villa terco como una mula decidió fusilar a Obregón:

  Cuándo Villa ordenó que lo fusilaran le dijo de frente:

“Desde que puse mi vida al servicio de la Revolución he creído que sería una fortuna para mí el perderla.

A mí, personalmente me haría usted un favor, porque con la muerte me daría una personalidad que jamás he soñado en tener.

El único perjudicado sería usted.”[…] “Porque sería su derrota sin que tuviera usted el gusto de disparar un tiro”.

Villa canceló la orden y lo dejó ir. Pero al poco se arrepintió y ordenó que lo alcanzaran y lo mataran donde lo vieran.

   Obregón astutamente hizo como viajaba al sur, pero agarró para el este y se volvió ojo de hormiga.

  Obregón nunca olvidaría la osadía de Villa.
   DE NAVOJOA A HUATABAMPO

Y SUS INICIOS EN LA CARRERA MILITAR

  Alvaro Obregón Salido nació en Siquisiva, hacienda de Navojoa, hizo sus estudios primarios en Huatabampo y Álamos. Luego, trabajó en un molino harinero y en el ingenio de Navolato, Sinaloa.Profesor de primaria por poco tiempo, su actividad principal fue la agricultura en su finca que llamó “La Quinta Chilla”.   

 A fines de 1911 fue electo presidente municipal de Huatabampo; en 1912 organizó un grupo con 300 hombres que combatieron al orozquismo; le fue conferido el grado de teniente coronel; ganó el combate de San Joaquín y se le ascendió a coronel.

 En 1913, al ser muerto Madero, se le nombró comandante militar de Hermosillo.

 Profesor de primaria en Mononcorit, a fines de 1911 fue electo presidente municipal de Huatabampo.

   en 1912 organizó un grupo con 300 hombres que combatieron al orozquismo; le fue conferido el grado de teniente coronel; ganó el combate de San Joaquín y se le ascendió a coronel.

   El general tuvo dos hijos con su primera esposa, Ramona, pero quedaron huérfanos Humberto y Refugio; las tías de Obregón se harían cargo de ellos, cuando siendo presidente de Huatabampo, lanzaría su gran frase profética: “Desde de la presidencia de Huatabampo diviso la presidencia de la República”. 

    Y por un deber con la patria le entró al movimiento armado, lo cual él en su ascendrado patriotismo lo consideraba un poco tarde. 

    Antes de partir Alvaro Obregón Salido, aquel maestro de Monocorit, comisaría al sur de Huatabampo, comerciante ocasional y político por vocación, le entregó a su primogénito una carta en cuyas líneas el futuro caudillo le expresa de como el deber impostergable de cumplir con la patria lo llama, y le encomienda en forma por demás especial cuide de su hermanita, a pesar de que él también es apenas un adolescente, pero que con el tiempo habrá de entender de estas cosas de la vida, sintiédose orgulloso de su padre. 

  LA CASA DE HUATABAMPO

  Existe en Huatabampo la casona de dos plantas donde vivió el general siendo un simple habitante de esta parte de Estado, apoyando a sus tías en el comercio que tenían.

  La casona estuvo semidestruída, pero fue el gobernador Dr. Samuel Ocaña García quien la mandó reconstruir, quedando convertida de esa forma en la Casa Museo Alvaro Obregón, en donde el visitante puede apreciar algunos objetos personales del general, como el sillón de peluquería en donde se hacía la barba, medallas, fotos, muebles, y hasta el carro en donde sufrió un atentando en Balbuena salvando milagrosamente la vida  el 13 de noviembre de 1927.

  Pero vamos por parte, cuando fue desconocido Huerta por las autoridades sonorenses se le nombró jefe de la Sección de Guerra de la Secretaría de Gobierno; inició una campaña victoriosa:

  tomó Nogales el 13 de marzo, rindió Cananea el 26 del mismo y poco después tomó Naco.

   El 13 de mayo ganó la batalla de Santa Rosa y se le ascendió a brigadier, poco después a general de brigada; sitió Guaymas sin éxito, siguió su marcha al sur.

  SE CASA CON MARÍA TAPIA

Andando en la Revolución en compañía de Lázaro Cárdenas que era también ya un militar destacado, el General conoció a  María Tapia en una tertulia en el Real del Alamito, ella era originaria de San Miguel de Horcasitas. Y al tiempo se casaron.  

   El padre de ella, don Pancho Tapia trabajaba en la hacienda la Misa con su cuñado don José Maytorena Goycochea, también originario de Horcasitas.  

   Mi abuelo Miguel Tapia Gutiérrez, según le platicó a mi madre Francisca Tapia Berkowitz, decía ser originario de San José de Guaymas, pero nunca mencionó a San Miguel de Horcasitas de donde proviene la Dra. Arellano Tapia, hoy de Pavlovich, ella hija del profesor Jesús Arellano Sánchez y Virginia Tapia Valdés, hija de don Tranquilino Tapia.  Alicia fue la primera Senadora de la República.  

  El padre de los Tapia Arvizu era Don  Ramón Tapia quien llegó a Guaymas a ayudar al Comandante Campuzano, con  100 hombres de San Miguel de Horcasitas, para atacar a los americanos que habían bombardeado Guaymas.

    Pero de este último dato me acabo de enterar gracias a la aparición reciente del  valioso libro escrito por Laura Alarcón Menchaca, titulado  José María Maytorena una biografía política.     

  JOSÉ MARÍA MAYTORENA TAPIA vidas paralelas

  Alguna vez mi abuelo Miguel Tapia Gutiérrez refirió a mi madre, que José María Maytorena Tapia era su primo pues su papá don José Tapia Arvizu era hermano de la mamá de “Don Pepe” como le decían a José María Maytorena Tapia.  Susana Tapia Arvizu se había casado con el patriarca José María Maytorena Goycochea, “Chemalía”, también de Horcasitas quien  se hizo de mulas Pedro a la sombra del General Ignacio Pesqueira.  

  Su cuñado  Francisco Tapia Arvizu manejaba la Hacienda de La Misa, la consentida del cacique.  Pero cuando “Chemalía” murió,  se quedó al frente de ella, “Don Pepe” por acuerdo con su señora madre doña Santos Tapia de Maytorena, y lo primero que hizo el futuro gobernador, fue deshacerse de su tío, argumentando que tenía mucha injerencia en los negocios de la familia. 

  Hasta llegó a acusarlo de algunos faltantes y de la venta indebida de semovientes. Cosas que eran normales en la época entre familia, pero al nuevo dueño, esto no le pareció y pintó su raya.  

   Don Pancho Tapia, tío de don Pepe, fue el papá de María Tapia, segunda esposa del Gral. Álvaro Obregón a quien conoció en San Miguel de Horcasitas y se casaron en El Alamito.  Uno hijo de ellos, Álvaro Obregón Tapia fue gobernador de Sonora.

   Este fue primo hermano de don Pepe.   

   Don José María Maytorena Tapia, indudablemente destacó por sus dotes de administrador, no se diga políticos pues supo hacer alianzas beneficiosas que lo llevaron al poder.    

   LA UNIVERSIDAD DE LA MISA

También sabía conducirse con cierta filosofía en la vida; es muy agradable aquella frase suya que habiéndose graduado en la Universidad de Santa Clara, California, él solía decir que se había graduado en la universidad de la Misa, hasta donde llegaban sus propiedades.  

    Decir esto, era como sostener que era para él más provechosa la enseñanza del campo y del trabajo duro de la hacienda.   

  UNA ANÉCDOTA

  Refería mi tata Miguel que un cuñado de don Pepe, estando en la ruina, se acercó a pedirle su apoyo; don José María le dio una lección bastante filosófica cuan acertada: aquel cuñado, le pidió una tonelada de trigo para comercializarla y le pagaría cuando ya tuviera el fruto de la venta en la mano, y así ganarse un dinerito para sostener a la familia.  

    Don José María le dio la llave para que sacara la tonelada de trigo de una galera. El cuñado así lo hizo y se retiró, pero jamás volvió a pagar.   

    Pasó más de un año, y una día llegó el cuñado  pidiéndole le pasara una tonelada de trigo que porque el precio estaba muy bueno, y pensaba venderla bien para sacar adelante a su familia, y cuando ya  la hubiese vendido volvería a liquidarle.     

  Don Pepe con toda tranquilidad le dijo a su cuñado que pasara con toda confianza a la bodega a tomar la tonelada de algodón.  Pero el cuñado vino y le  dijo  que estaba cerrada con llave.    

   “¿Ya se te olvidó  que tú  mismo cerraste la puerta?”,  le respondió el rico terrateniente.     

     LOS TAPIA GUTIERREZ

   Mi tata era hijo de José Tapia Arvizu (muy buen buzo) e Ignacia Gutiérrez (yaqui pura), varios de sus hijos se emplearon en el ferrocarril,  recuerdo a José el mayor que hablaba chino y alto jefe de la masonería, el tío Mauricio, Miguel (mi tata) y el tío  Manuel.   

     Había otros dos, Jesús y el Cochogo que eran medios hermanos. Las mujeres eran María, Loreto y la Chata. Sólo conocí a la tía Maria ya muy anciana, me sobaba y sobaba el brazo diciendo que era puro Tapia.   Don Miguel, mi abuelo se casó en Naco con María Berkowitz Martínez, hija del judío Enrique Berkowitz y Amparo Martínez.   

  Me detuve en mencionar a mi abuelo y tíos abuelos dado a que eran primos de la esposa de Obregón como de Maytorena Hijo. 

  Cuando anduvo el tristemente célebre ing. Sergio Díaz Serrano en campaña por una senaduría, se hizo acompñar de un Dr. Balero, doctor en Hisotoria  quien en todo momento orientaba a Díaz Serrano dentro del panorama histórico de la región.

  Se me acercó el Dr. Balero simpre trajeado, para preguntarme si era yo pariente de Obregón. De Ogregón hijo, si, pero de Obregón Salido para nada, le respondí. Ah -repuso- es que tienes un extraoridinario parecido con el general más o menos a la edad en que le mocharon el brazo.

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    OBREGÓN DESPLAZA A MAYTORENA

En 1912, Obregón tuvo la oportunidad de reinvindicarse y de definir su posición revolucionaria, al organizar un cuerpo de 330 hombres, que pone a disposición de José María Maytorena, gobernador del estado para combatir a Pascual Orozco, quien se había levantado en contra del movimiento?

  Maytorena lo nombra teniente coronel del Cuarto Batallón Irregular de Sonora, puesto que asume y en el que alcanza algunas victorias que lo convierten en un héroe local?

  Poco después, se da de baja en el ejército y se reincorpora a las actividades agrícolas, pero con el asesinato de Madero se reintegra al ejército y desarrolla una brillante carrera militar?

  Maytorena deja la gubernatura de Sonora para no tener que enfrentarse al usurpador Victoriano Huerta y lo sustituye Ignacio Pesqueira quien nombra a Obregón, Jefe de la Sección de Guerra?

  Salvador Alvarado, Benjamín Hill y Plutarco Elías Calles estuvieron en desacuerdo con dicho nombramiento por considerar a Obregón un advenedizo?

  A pesar de no contar con el apoyo incondicional de sus subordinados, Obregón logró importantes triunfos en Nogales, Naco, Santa Rosa y Santa María.

   Al regreso de Maytorena, Obregón le brinda su apoyo y la división sonorense se profundiza,.

OBREGON SIEMPRE DA EL PASO ADELANTE

Adelantándose a Maytorena, Obregón se entrevista con Carranza y éste lo nombra Jefe del Ejército del Noroeste con jurisdicción sobre Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua y Baja California?

    En 1913, al ser muerto Madero, Obregón recibió el  nombramiento de comandante militar de Hermosillo,

    En la política Obregñon  fue partidario de Calles y contrario del gobernador Maytorena, en 1914.

    Al iniciarse las dificultades entre Villa y Carranza, Obegón se mostró decidido constitucionalista.

    En agosto de ese año se reúne con Villa y Maytorena en Nogales, Sonora para normalizar la situación política de esa entidad. La tensión entre Villa y Carranza aumentó; Obregón marchó a Chihuahua para contrarrestar a Villa, pero estuvo a punto de ser fusilado por éste.

  Pero primero veamos como fue que Don Pepe llegó a gobernador…

   Nació en la ciudad de Guaymas el 18 de junio de 1867.

  En 1909 se afilió al Partido Antirreeleccionista, ayudó a la candidatura Madero-Vázquez Gómez en oposición a la última reelección del general Díaz y a fines de 1910 emigró en dirección a Estados Unidos de América.

   Organizó la junta Revolucionaria Mexicana de Nogales, Arizona, para ayudar a los insurrectos en contra del régimen porfirista.

   En mayo de 1911 se incorporó a don Francisco I. Madero en Ciudad Juárez. 

   Fue electo gobernador de Sonora por el cuatrienio de 1911 a 1915.

    En marzo de 1912 estalló la rebelión orozquista; y logró restablecer la tranquilidad pública con las tropas auxiliares que organizó con la cooperación de la Federación.

   Cuando ocurrió el cuartelazo de la Ciudadela el 9 de febrero de 1913 en contra del gobierno constitucional de la República se solidarizó con Madero, expresando su pesar.

  Sin embargo, días después los primeros mandatarios de la nación fueron traicionados, depuestos y asesinados por el general Victoriano Huerta y el gobernador Maytorena no tuvo una sola palabra de condenación para los autores de estos crímenes.

  Pidió una licencia de seis meses para separarse del despacho del Poder Ejecutivo, pretextando enfermedad, y el 26 de febrero de 1913 entregó el mando al diputado Ignacio L. Pesqueira, nombrado previamente gobernador interino.

   Radicó temporalmente en Tucson, en mayo regresó a Hermosillo, después que el general Obregón había limpiado de huertistas el norte del Estado.

   En Monclova se entrevistó poco después con el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano  Carranza, y éste dispuso que se le restituyera en su puesto y el 4 de agosto se hizo cargo nuevamente del despacho del Gobierno.

    Suspendió las elecciones locales con apoyo en el Plan de Guadalupe.

    Dos meses después llegó el Primer jefe a Sonora, se encontró con que no tenía autoridad ni control sobre las oficinas federales existentes en territorio sonorense y procedió a organizar su gabinete, a fin de que cada Secretaría de Estado controlara las que correspondían a su ramo, originándose así la separación entre Carranza y Maytorena.

   En marzo las autoridades militares, por órdenes de Carranza, obligaron a salir del Estado a más de veinte personas y funcionarios partidarios de Maytorena.

A fines de mayo se agudizó el conflicto entre la autoridad civil y la militar representada por el coronel Plutarco Elías Calles, comandante militar de la Plaza de Hermosillo y jefe de las fuerzas fijas en el Estado.

  Éste acusó al gobernador ante el Primer Jefe de estar conspirando en contra del mismo y Maytorena defendía sus fueros de gobernador constitucional.

  Al mismo tiempo el general Obregón ordenó al coronel Elías Calles que entregara el mando y saliera del Estado a la campaña del sur y el Primer jefe revocó la orden previniéndole que no saliera y se retiró a la región septentrional.

LA DESTITUCIÓN DE MAYTORENA

Los generales Obregón y Villa se trasladaron al Estado en busca de una solución al conflicto, se entrevistaron ambos en Nogales con el gobernador, y los dos jefes acordaron la destitución de Maytorena.

   El 23 de septiembre, invocando el nombre del pueblo sonorense, desconoció a Carranza como Primer jefe y encendió nuevamente la guerra civil en el Estado.

   En 1915 sostuvo la lucha armada en contra de los dos grupos constitucionalistas que se sostuvieron en el Estado: el del general Elías Calles en Agua Prieta y el del general Ángel Flores en Navojoa.

   El 1 de octubre entregó el Poder Ejecutivo a don Carlos E. Randall y la jefatura de Operaciones Militares al general Urbalejo, por instrucciones del general Villa; y salió para Washington.

  En 1938 volvió a Hermosillo y permaneció allí varios meses y después se trasladó a Guaymas. 

  El 3 de abril de 1943 el presidente Ávila Camacho le mandó expedir patente de general de división del Ejército Nacional en recompensa de los servicios que había prestado a la Revolución.

OBREGÓN NUNCA LO PERDONÓ

Cuando José María Maytorena “don Pepe” fue desterrado de México por el General Plutarco Elías Calles su archienemigo, éste se refugió en Los Ángeles, y se vio en la penosa necesidad de acudir al General Álvaro Obregón pues se hallaba en la ruina, que recordara su esposa María Tapia de Obregón era su prima, pero nunca obtuvo respuesta del Caudillo, tal vez este jamás olvidó que don Pepe trató muy mal a su suegro don Francisco Tapia Arvizu.  (Don Pancho).

    Don Pepe murió en la ciudad de México el 17 de enero de 1948.

OBREGÓN SE CONVIRTIÓ ENUN ANCIANO A LOS 48 AÑOS

En su vida, obregón sufrió más de 25 intentonas de asesinato, también padeció dos infartos. Quedémonos entonces con la inteligencia, la vocación, el coraje, el talento, la visión, la capacidad, el olfato político, el temple, el carácter y la experiencia y desde luego; la enorme circunstancia de la revolución mexicana  que lo sacó de la aparente vida tranquila de negocios y política en Huatabampo para llevarlo a los planos nacionales.

UNA DIA EN LA VIDA DEL GENERAL OBREGON

Muy discutida y rechazada ha sido la versión dada por Jorge Aguilar Mora, un historiador que publicó en un libro sobre el caudillo, en donde comenta que a raíz de que el general perdió su brazo, empezó a engordar y se le vino encima una vejez precoz, y para atestiguarlo incluye una foto en donde aparece Obregón sentado en un banquito, hecho todo un anciano.

  Por supuesto la familia rechazó esta versión y condenó esta biografía no se diga la foto que el investigadora sacó de la Fototeca del INAH.

  Recientemente acaba de salir una nueva edición de esta biografía UN DIA EN LA VIDA DE GENERAL OBREGON que mereció comentarios encontrados en varias revistas. Enseguida el comentario que la editorial hace de este libro polémico:

Un día en la vida del general Obregón aspira a ser, en cierta forma, lo opuesto a una biografía: se propone, paradójicamente, ser una instantánea, un corte, una mirada detenida en un momento localizado y cargado de sentidos: la entrada de Álvaro Obregón a la ciudad de México el 15 de agosto de 1914 al frente del Cuerpo de Ejército Constitucionalista del Noroeste.

  En torno a esa “foto fija” inicial, el texto remite a otras más, momentos anteriores y posteriores, hasta ofrecernos una sucesión de imágenes del general Obregón, de la ciudad de México, de sus ambientes, de las personas, los espacios, las sensaciones que recorrían las calles de boca en boca. Y esas imágenes convocadas por las palabras de Jorge Aguilar Mora están acompañadas en las páginas de este libro por algunas de las imágenes fotográficas de Álvaro Obregón conservadas en la Fototeca del INAH. 

 El resultado es un libro que revive aquellos días y aquellos años en el cruce de las palabras y las imágenes, un libro que alimenta la memoria de quienes no estuvieron en las calles de la ciudad, de quienes no escucharon las voces que corrían y comentaban el acontecer político y los chismes del momento, de los que nunca vieron los edificios hoy desaparecidos que el 15 de agosto de 1914 se afincaban en el suelo

  Queridos lectores, permítanme poco a  poco ir enriqueciendo esta historia… y si tienen datos les agradecería me los enviaran a

   jefe.bust@otmail.com