ALONSO VIDAL Poeta
Nace Alonso Vidal bajo el signo de Acuario, el 21 de enero de 1942, en Hermosillo. Desde pequeño su madre lo llevó a Nogales, donde vivió su infancia y adolescencia y realizó sus estudios hasta preparatoria. Es ahí donde comienza a escribir prosa, guiado por el profesor Francisco Curiel Ramos, para la revista estudiantil “Fiat Lux”.
Estudió comercio en la Academia Comercial del Profesor Enrique García Sánchez. Con el trabajo “Sonora revolucionaria” ganó el primer lugar del Concurso Estudiantil Histórico-Literario, convocado por la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en 1960. Su trabajo es publicado por el periódico “El Monitor”.
Con su maestro Enrique García Sánchez, de 1958 a 1961, comienza a sentar las bases de su formación académica. Cinco años después, en marzo de 1964, el ya poeta diría:
Está aquí aquél
que un día incierto
bajó de un norte de colinas,
aquél que navegaba
un mundo en poesía sin saberlo.
Alonso se integra a los grupos “Ulises y Dynamo”, al movimiento literario que en ese momento se abría ruta en Sonora. Aparecen los primeros suplementos culturales: El Regional (Hermosillo), El Diario del Yaqui (Hermosillo), Acción (Nogales) y La Opinión (México).
Es Alicia Muñoz Romero la que lo revela como poeta. En 1961 todo convulsiona y Alonso escribe sobre los acontecimientos sucedidos: Playa Girón, Guatemala, Hiroshima, Pearl Harbor, Panamá… En este mismo año inicia un poemario que jamás fue publicado: Días de furia. Cierra éste con un poema clave, dedicado a José Revueltas. Con el amor como tema principal, en 1964 elabora otro poemario, que tentativamente tenía el nombre de “Ceremonia del verano”. 
Trabaja en Librería Universitaria, luego en la sección editorial de la misma institución y coordina la revista oficial; con su apoyo aparece otra: “Bogavante”. Coordina también los cafés literarios, donde se dan a conocer las obras de los creadores sonorenses, sobre todo de los jóvenes. Posteriormente, llamado por la Universidad de Sinaloa, cambia de residencia para integrarse a sus departamentos de Difusión Cultural y Biblioteca Central, donde trabaja por un año. En 1972 se muda a la Ciudad de México, donde obtiene un premio nacional de poesía. En este mismo año escribe los poemas: “Del amor y otros incendios”. Elías Nandino leyó su obra y le dijo:
“…capto tu cultura que muchas veces la usas como artículo de lujo en varios poemas. Piensa, mi querido poeta, que la poesía no la creamos con lo que sabemos, sino con lo que no sabemos.
…Nunca hay que escribir para que los demás nos sientan poetas. Debemos hacerlo para realizar la vida y salvarnos del suicidio.
…Ya es tiempo de que abras las alas y vueles. No te dejes anquilosar por el medio. Publica a como dé lugar tu primer libro, véndele el alma al diablo pero dalo a la luz. Desde luego trabaja más de lo que puedas y rompe más de lo que escribas. En esta guerra los poemas buenos se salvan solos”.
En julio de 1978 es publicado su libro, costeado por el propio Alonso, con un préstamo y con sus ahorros.
En la poesía se Alonso hay dos constantes: el amor y el verano, su estación preferida:
Si para amar
Es necesario arder
Pongamos el Sol
Sobre la mesa:
Lo demás correrá por nuestra cuenta.
Juntó en un poemario varios de los muchos cantos y poemas indígenas del noroeste. La obra lleva el título “Testimonios de la llamarada”. Tiene además los poemarios inéditos: “De metamorfosis o la copa de Dionisio” y “La raíz del ángel”.
Ha obtenido 10 premios nacionales en poesía. Gabriel Zaid lo incluye en la relación de escritores de su “Asamblea de poetas jóvenes de México”, obra publicada en 1980, por editorial Siglo XXI.
1997
- Se publica su novela “La madriguera de los cobra”, basada en un hecho real acontecido en Aconchi, Sonora, en 1957.
- La CONACULTA publica “Los testimonios de la llamarada”.
- Recibe la primera beca al mérito, otorgada por el Instituto Sonorense de Cultura.
- Recibe reconocimiento en el encuentro nacional de escritores “Horas de junio”.
1998
- El ayuntamiento le da el premio: “Mérito Ciudadano”.
Actualmente prepara una novela que denominará “Dorados lodos de aquellos polvos”, basada en un rapto ocurrido en 1920. Dirige el programa “Las lecturas de la lechuza” de la librería de la UNISON, equivalente a los cafés literarios de antes, donde se presentan libros 2 ó 3 veces al mes. Está proyectado llevar el programa a otras partes del Estado.
Abigael Bohórquez dijo de Alonso:
…Faltaba como la espina a la rosa lo total para ser rosa. Y de esta doctrina de esperanzas, no sé como -debía ser porque era necesario- nació a las letras de Sonora, Alonso Vidal. No lo he descubierto, pero hubiera querido. Basta decir que lo encontré y es ahora total la rosa definitiva para que Sonora tenga su grupo joven de escritores que necesita.
…Su manera de escribir reúne acertadamente fluidez, imágenes afortunadas, profundidad, amenidad y fuerza; la construcción en él se apareja al buen decir; escribe como si supiera que a la disciplina y fervor intelectual debe agregarse la verdad de la sinceridad consigo mismo.
Fuente:
Poesía sonorense contemporánea
Colaboración:
Ana Lourdes Vega