EL FATÍDICO AÑO DEL TEMBLORalt

El templo de Santa María Magdalena tiene una cicatriz muy notoria, viéndola de frente notaremos hacia el lado izquierdo, o sea hacia donde está la torre de dos cuerpo, que en la base donde se une con la nave hay una grieta que a duras penas apenas si ha podido ser disimulada.

Está allí desde aquella tarde de terror que sacudió a Sonora; era poquito después de las dos de la tarde del martes 3 mayo de 1887, el mero día de la Santa Cruz, cuando un temblor severo sacudió la región noreste de la entidad y suroeste de los Estado Unidos.

Los periódicos dieron reportes de montañas derrumbándose, volcanes en erupción, edificios estremeciéndose y personas aterrorizadas. Por causa de la gran excitación generada por el temblor, muchos de los reportes fueron exagerados y pronto fueron ratificados por completo.

El epicentro del temblor fue localizado en el valle de Batepito, exactamente en donde da vuelta el río Bavispe tomando su curso hacia el sur.

En la media tarde del día de la Santa Cruz, los habitantes de Bavispe escucharon un zumbido subterráneo y sintieron de repente que la tierra temblaba debajo de ellos. Rajaduras profundas aparecieron en las calles, la tierra se hundió en uno lugares y el agua inundó los huecos.

Fuego y humo salieron de la Sierra Madre hacia el este, causando gran pánico, llegándose a pensar que eran las montañas unos volcanes en erupción.alt

Algunos temblores más pequeños le siguieron añadiendo más terror, ya que 42 personas perdieron la vida y 29 sufrieron heridas hechas cuando sus casas, tiendas y la iglesia del pueblo se vinieron abajo.

Fuertes olas de estremecimiento se alcanzaron a sentir hasta 400 millas afectando principalmente la parte noreste de Sonora, sur de Arizona y Nuevo México, y hasta la parte oeste de Texas.

Este evento no sólo causó tristeza humana y daño material, sino que también estimuló la primera investigación importante sobre la actividad sísmica en el sudeste de la unión americana.

El temblor se extendió en un radio incluso llegando hasta el Valle de México y el Bolsón del Mapimí al este y al oeste por el Golfo de California. Al norte por curva oblicua que se extendió de Santa Fe, Nuevo México hasta la punta de los Ríos Gil y Colorado pasando al sur de Prescott, Arizona. Abarcó una superficial de Mil 200 kilómetros cuadrados.

El temblor del año de 1887 dejó una cicatriz en la tierra que permaneció como testimonio. Las ondas sísmicas con epicentro en el noreste de Sonora no sólo causaron daños materiales y tristeza humana, sino que también causó cambios de la superficie de la tierra.

Hasta los apaches que estaban en guerra constante, durante diez años no invadieron Sonora.

Se hizo público el suceso con todas sus consecuencias y se concientizó de los peligros de un mayor sismo que pudiera ocurrir posteriormente, y se reveló la necesidad de entrenar personal que estudiará la actividad sísmica.

Tomado de Leyenda de Magdalena. Autor F.B T.