Tres grandes ofensivas contra las edificaciones históricas de Sonora
**En la destrucción del patrimonio histórico pueden considerarse tres grandes etapas de derrumbes, destrucción y afectación, según el análisis documentado del arquitecto Francisco Sánchez López.
Primero la época de la destrucción indígena que incendiaron las misiones jesuitas, segundo la época moderna con la construcción de presas que quedaron bajo el agua pueblos enteros y los planes modernizadores de las ciudades cuyas avenidas pasaron por encima de mucho patrimonio arquitectónico a partir del sexenio de Miguel Alemán y por último la época actual que se ha destruido o modificado arbitrariamente las construcciones antiguas por la mercadología y los planes de infraestructura de los últimos gobiernos desde hace 10 años.
A fines del siglo 17 y hasta 1767, los jesuitas fundaron, florecieron entre yaquis, mayos, pimas y pápagos, las misiones sin ser una arquitectura esplendorosa como la Francisco Eusebio Kino. Todo floreció muy bien hasta que se hizo un levantamiento de armas cuando se destruyeron templos, arte sacro y se asesinan muchos frailes por los indígenas, 8 tribus y apaches fue la primera gran destrucción irreversible e irreparable. Muchas están en ruinas y otras únicamente en planos. Todo este legado histórico de 88 misiones o iglesias fue reconstruido en 14 de ellas por los franciscanos.
La Arrocera del Yaqui fue destruida, era muy interesante para su época construida en 1920, 8 metros una cuadra, ubicada en la calle Sufragio Efectivo entre No reelección e Hidalgo.** **Almacén de la Clayton, emblemático de estilo agroindustrial a cuatro aguas, muro de adobe y techo de lámina.
Los murales del tan conocido Héctor Martínez Arteche en los edificios del Instituto Tecnológico de Sonora y los de la Biblioteca y en el palacio municipal, tienen un deterioro en la parte superior y se impermeabilizaron pero con el paso del tiempo se deterioran y se chorrean y están grises y negros, con hollín, y no deben limpiarse por cualquiera, el maestro en vida habló con los ingenieros como prevenir estos daños y como limpiarlos.
Otro caso es el de la Pérgola de la plaza Álvaro Obregón y la fuente con sus tres pilares y el puentecito, destruidas. En 1955, se construyó por el ingeniero Rogelio Rebolledo.
Le Ley prevendrá que ningún gobierno, presidente municipal o cabildo puedan remover, cambiar, espacios urbanos por así convenirles en sus planes urbanos, previniendo lo que pasó con esa pérgola en 2010 con Manuel Barro Borgaro.
La técnica usada para la construcción de este edificio pérgola, se construyó con un sistema de pórticos inventados de concreto armado, de la mejor y más avanzada. En vez de hacer través rectangulares Rebolledo fundió la trabe en la losa de concreto plana, la inclinó y la hizo semicircular, que en su tiempo tuvo alto grado de dificultad y era una obra arquitectónicamente bella, y su problema fue que no le dieron mantenimiento y se sustituye con un edificio tubular metálico que supuestamente iba a ser el techo de un edificio, ni siquiera se pueden entrar las parafernalias de los eventos artísticos ahí, por que el diseñador no calculó las alturas de los equipos.
La pérgola fue una construcción difícil porque en vez de poner la estructura columna trabe rectangular “aperaltada”, el ingeniero la fundió en la loza, en su época fue muy avanzada construcción, importancia fue que aparte de la novedad del concreto armado, el ingeniero la inclinó, algo que no se podía hacer, semicirculada y todavía inclinada, y en su época tuvo mucho ingenio y grado de dificultad. Esta construcción no estaba destruida, no era una maravilla del mundo pero fue una técnica que muy pocas ciudades tuvieron en México fue un derrumbe absurdo e innecesario pro que solo necesitaba un remozamiento.
En el gobierno de Venustiano Carranza se estaban haciendo muchas Californias Houses estilo Hollywood y este presidente decretó que todas las construcciones fueran remodeladas al estilo mexicano, ya que venía la moda de Los Ángeles, por ejemplo la Casa de Espiridión Castelo, por la calle Miguel Alemán y Guerrero, destruida para poner un oxxo, o la casa de la avenida Hidalgo y 5 de febrero o la casona remodelad para poner las oficinas de Urbi por la Miguel Alemán, todas en Cd. Obregón. También decretó que todas las plazas fueran remodeladas y se introdujo el Kiosco como los existentes en las plazas centrales de Hermosillo, Guaymas y Álamos.
En 1940, Miguel Alemán emitió un decreto donde se estipuló de las ciudades la modernización y se encauzaron mas a vialidades para los autos, y Guaymas y Hermosillo se destruyeron muchos edificios en la ampliación de las avenidas, se destruyeron muchas casas coloniales y neoclásicas, se cambiaron muchos monumentos. Igual pasó en Cócorit donde quedó abandonado en 1930, las casas al estilo funcionalista mexicano se les quita su ornamento, simple minimalismo y echaron a perder el estilo centro histórico de Ángel Martínez. Por eso Cócorit no cumple con los lineamientos mínimos de ser considerado como Pueblo Mágico en el programa de la Secretaría de Turismo.
En Cd. Obregón también se han destruido edificios como la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús que recibió lamentable e irónicamente el estatus de protección 5 años después de su destrucción solo dejando una torre viva.
El mercado municipal antiguo destruido por Faustino Félix, el edificio Esquer por la Sinaloa, que hoy es estacionamiento, la remodelación incorrecta de la residencia de Pancho Obregón para hacerlo Museo. La concha acústica, la arrocera de 1920, la Jabonera, el molino del 65, el cine Cajeme.
En Badoyeca y en Batacosa todo está destruido, queda nada más la estructura vieja y la torre del campanario de la iglesia.
La ramada yaqui de todos los pueblos debe ser un ejemplo a conservar en Sonora por ser un espacio escultórico y urbanístico.
Deben ser conservados por la Ley los sitios naturales como arboles, vegetación endémica, cactáceas, álamos, eucaliptos y ceibas. Así como los espacios diseñados por los militares a partir de 1890, es muy importante conservar la fisonomía del sitio histórico que se identifica con la idiosincrasia y la ecología de la comunidad que lo goza. Los arboles de la Alameda de Cócorit y de la calzada al panteón en Cd. Obregón han sido talados a pesar de contar con menos de la mitad de sus vidas ya que cuentan con 80 años de edad cuando duran hasta 200 años.
Con Benito Juárez el general Ángel Martínez llega a Sonora y en Álamos entra a la parroquia y destruye casi todas las ornamentas, cálices y se roba para fundirlo y pagar la fabricación de cañones y también Carlos Conant vuelve hacer los mismo en el porfiriato.
A fines del siglo 18 Cabora, Baroyeca, Batacosa, Quiriego, Rosario Tesopaco, Nuri, Onavas, Suaqui, Cumpas, Tecoripa, San Carlos Bella Vista, que esos pueblos hundidos por las presas El Oviachic y El Novillo y la más hermosa de San Javier de Batuc, hecha en cantera labrada y solo se rescató la fachada y hoy se conoce como monumento a la plaza de los tres pueblos. Pero no se rescataron la mayoría que es un patrimonio que ya quedó intangible. Solo que fuéramos buzos podríamos verlos al interior del agua.
También se encuentra la del Mocuzari, Misión Conicari y la amenazada Macoyahui por la presa Los Pilares dejarla bajo el agua.
Quiere decir que el desarrollo del sistema de presas no conservó ni protegió los pueblos antiguos a cambio para beneficiar la agricultura y la ganadería, daño intangible e irreparable.
Entre Santa Ana y Juárez se mexicanizaron todos los pueblos españoles, reales de minas, presidios, templos, se hicieron mexicanos y en 1833 a partir del estado independiente de Sonora que se redujo mucho la construcción de iglesias por el laicismo liberal pero se construyeron los palacios municipales, cárceles, casonas sonorenses.
Nada mas Álamos tiene el concepto de plaza de armas, concesión que la daba el Rey español, para fundar una ciudad, las condiciones eran que debieran habitar 100 españoles el lugar, con ayuntamiento, Capitán, y se le entregaba un estandarte o pendón real. Cócorit en este caso fue misión de visita, muy pobre, ni villa llegaba.
El estilo Académico se construyó en ultra barroco, neogótico, neo manerismo, neo clásico y neo colonial.
Bayoreca estaba en decline, Álamos, Ures, Arizpe, Horcasitas, Magdalena y Altar. Así podemos ver la Catedral de Hermosillo, la Parroquia de Guaymas, el templo de San Fernando de Guaymas, San José la Laguna y Sagrado Corazón de Jesús, entre otras muchas y ya se construyó a principios del siglo XX lo civil, agrícola y comercial en vez del género del culto.
En 1890 llega el General Ángel García Peña constructor, diseñador y fundador de los pueblos indígenas, Comandante de la comisión científica de Sonora compuesta por 100 militares entrenados, educados del colegio militar de México.
Su formación era de artillería, caballería, infantería, enfermería y cocina, con 5 mil elementos en realidad, por ello la planificación de los pueblos se debe al ataque y defensa del urbanismo militar.
Se construyeron 60 haciendas en el valle de Empalme, Guymas. Las trazas urbanas de los pueblos yaquis y mayos por eso se diseñaron bajo el concepto militar, ante un estado de guerra de exterminio, como en Cócorit, Bácum, Tórim, Vícam y Behene, Etchojoa, Huatabampo, Tesia, Camoa, San Ignacio Poirimpo.
Carlos Conant funda la primera edificación Yori. Es la farmacia de la casona de Albino Almada de 1885. Esta todavía existe en Cd. Obregón la remodeló la Asociación Provay y la echaron a perder, ya que le cambiaron techos, ladrillo o de concreto, perdió la autenticidad cambiando las fachadas con un estilo neo clásico.
Y la primera edificación en Cd. Obregón todavía existe que se conoce como la casita de Servín de la Mora, prefabricada en madera con molinos de 4 aguas que hay que cuidar.
En 1904 cambió la historia regional ya que se inundó con las aguas broncas el sistema ferroviario que salía de Empalme y Estación Oroz y seguía hasta Tórim, prolongándose por todo el territorio yaqui hasta un rancho que le decían campo Cajeme (hoy campo 60) y se conectaría con todo el suroeste de Sonora hasta llegar a Navojoa.
A Tórim se le tenía previsto hacerla ciudad agrícola industrial, por eso todo estos espacios son lugares urbanísticos que hay que conservar.
Adolfo de la Huerta en 1922 y para pacificar, manda construir o reconstruir los 8 templos de los pueblos autónomos yaquis: Iglesia de Bácum, Vicam Pueblo, Pótam, Behene, Huirivis y Ráhum.**
**En 1975 el arquitecto Francisco Sánchez López hace el proyecto de reconstrucción del templo de la Natividad de Vícam Pueblo, como labor social para las mujeres yaquis, cantoras religiosas.
El arquitecto también es el autor de la primera iniciativa de “Ley para la Conservación y Protección del Patrimonio Arquitectónico Urbanístico y Artístico del Estado de Sonora” que dará a conocer próximamente a consideración del gobierno municipal, estatal y del Congreso del Estado de Sonora.**