La historia del ferrocarril, contada ya en algunas otras ocasiones, plantea siempre sorpresas interesantes que saltan como conejos de una chistera de magos a medida que más se le estudia a investiga. Este es el caso de la historia del Ferrocarril de Sonora.
 
Los ferrocarriles jugaron un papel tan importante en el desarrollo social mexicano que es difícil cuantificarlo; aceleraron la comunicación de los núcleos de poder regionales con los centros políticos y económicos de la república y el extranjero, en una época en donde el trato cara a cara entre las personas todavía conservaba su importancia tradicional en asuntos tanto políticos como económicos; fomentaron la migración interna en ambos sentidos, además, proporcionaron el único vehículo de importancia para la comunicación oral en una época de casi total analfabetismo.

El desarrollo de la red ferroviaria durante los 34 años de Paz Porfiriana se llevó a cabo rápidamente bajo la hegemonía del capital extranjero -principalmente norteamericano- en armonía con la penetración que éste hizo en la industria minera y metalúrgica. Con ésto los intereses locales se vieron beneficiados no solo por los ferrocarriles, sino también por el flujo de capital extranjero que los ferrocarriles contribuyeron a atraer hacia las actividades productivas a nivel local y por lo tanto en algunas ocasiones en competencia con ellas.

El Ferrocarril de Sonora es un claro ejemplo de ésto, en un período en que las concesiones se daban a particulares (1876-1880), a diferencia de los períodos anteriores cuando el Gobierno central, o los Gobiernos de los Estados, los realizaban. Los contratos más importantes de este período tendieron a dotar a México de vías internacionales, como fué el caso del Ferrocarril de Sonora con capital norteamericano. (1)

En ese tiempo el Congreso aceptaba la aprobación de las concesiones extranjeras para desarrollar el ferrocarril, pero rechazaba toda concesión que implicara el enlace de una vía férrea al sistema ferroviario de Estados Unidos, como era el caso del Ferrocarril de Sonora, el Contrato del 12 de Octubre de 1877 concedido a la Compañía norteamericana encabezada por los ingleses Robert R. Simon y Daniel Ferguson, fué rechazado. El argumento usado contra él fué un informe presentado al Secretario de Guerra por el Gral. Gaspar Sánchez Ochoa y divulgado por la prensa. Su punto de vista era que la construcción de un ferrocarril en Sonora para enlazar con líneas férreas de Estados Unidos, era peligroso a los intereses de la nación, mientras los Estados fronterizos no estuvieran unidos por ferrocarril con el Valle de México. “Esto sería este proyecto; si se construyera, equivaldría a la anexión de Sonora y Chihuahua a Estados Unidos.” (2)

Posteriormente, el 14 de Septiembre de 1880, la concesión del ferrocarril fué otorgada; no por el Congreso, sino por una Comisión Asesora integrada por el Gral. Porfirio Díaz, expresamente para dar solución a las solicitudes detenidas en el Congreso.

En aquel tiempo el Puerto de Guaymas vivía su época dorada; había logrado desarrollarse y convertirse en uno de los puertos más importantes de México. Era el Puerto de entrada y salida de las mercancías para Sonora y parte de Arizona. Por sus muelles salían los metales preciosos (oro y plata) y los productos agropecuarios y entraban las manufacturas traídas de Boston, Liverpool, San Francisco y Amsterdam. Esto posibilitaba el control del comercio y algunas otras actividades de la región relacionadas con éste, lo que hizo posible que algunos hombres de negocios porteños, formaran cuantiosas fortunas. (3)

Los primeros trabajos de la construcción del Ferrocarril de Sonora, se iniciaron el día 6 de Mayo de 1880, en el lugar conocido como Punta Arenas, Don Epifanio Zamorano dice: ” … en aquel sitio se levantó la casa rendonda y otras instalaciones y se construyó un terraplén para unir a tierra firme a la isla de La Ardilla, donde fué construido un muelle por donde se desembarcarían los materiales requeridos para la construcción”. Es interesante hacer notar que este ferrocarril era por su construcción y características uno de los más modernos de México; ya que junto con el ferrocarril mexicano, Central, Tehuantepec, Progreso, Tehuacán e Internacional, eran de cantillón normal (vía ancha).

El establecimiento del muelle en la Isla de la Ardilla y la construcción de la vía rumbo a Hermosillo saliendo por el noroeste del Puerto, no fué bien visto por los porteños. Uno de los primeros brotes de descontento que se dió contra la Compañía es el suceso del que se da cuenta en el periódico “Alta” en California, el 23 de Septiembre de 1880, bajo el título “Exitación en Guaymas”, por el que el Ministro de Fomento de México pidió informes y aclaraciones al Gobierno del Estado de Sonora. El mencionado artículo periodístico que fuera reproducido posteriormente por el “Star” de Tucson, dice:

” …que está reinando la mala inteligencia entre los americanos y mexicanos en aquel lugar”. Se quejan estos últimos ” …de que la Compañía del Ferrocarril está emprendiendo sus trabajos sin que se haya aprobado una concesión; (se aprobó el 14 de Septiembre -JJG-) que la única disposición que ha dictado el Gobierno de México ha sido para que se admita libre de derechos por la aduana el material para el camino; que los empleados de la Compañía que están en Guaymas han establecido una ciudad llamada Nueva Guaymas, la cual dista dos millas de la antigua ciudad de ese nombre y han trazado calles bautizándolas con nombres de personajes americanos, tales como: Calle Morley (ingeniero de la Compañía -JJG-); Calle Simonds (apellido de un Director y un Vicepresidente de la Compañía -JJG-); Calle Willard (Cónsul americano -JJG-). Todo lo cual, dicen los mexicanos, no sólo es contrario a las leyes sino insultante de una manera especial a ellos y que en caso de llevarse a cabo el plano de la nueva ciudad, arruinará a la antigua Guaymas ya que todo el tráfico y comercio pasarán a la Nueva Guaymas.”

El Gobernador del Estado de Sonora, el General Luis E. Torres, contestaba al Secretario de Fomento del país, el 14 de Diciembre de 1881, defendiendo a la Compañía y planteando que es un grupo de personas no contratadas por el Ferrocarril quienes han sacado las notas del periódico (“El Monitor del Comercio”). Aclara también, que es imposible el establecimiento de la línea del ferrocarril en el centro de Guaymas, por último, menciona que:

” …la generosidad de los comerciantes del Puerto de Guaymas, los propietarios, los artesanos y la gente trabajadora, se manifiesta perfectamente satisfecha de la empresa del ferrocarril, para lo cual le acompañó el original de un manifiesto de los comerciantes de Hermosillo, pronuciándose a favor del ferrocarril y en contra del periódico “El Monitor del Comercio”. (15)

El día 9 de Marzo de 1882, tres meses después de la contestación del Gobierno del Estado al Secretario de Fomento, los comerciantes, labradores e industriales, vecinos y residentes de la ciudad de Guaymas, mandan un ocurso al Secretario de Fomento en donde solicitan que los muelles, estaciones y almacenes de depósito para el use del Ferrocarril de Sonora se construyan en los suburbios de la actual población - entre ésta y la línea de Punta de Lastre - por las razones que exponen:

…según los trabajos emprendidos hasta ahora, la Compañía ha construido un muelle en la Isla Ardilla y un puente que comunica ésta con la Punta de Arenas, en donde se establecerán sus estaciones y depósitos. De la Punta de Arenas continuará la línea férrea rumbo a Hermosillo, desprendiéndose un ramal para el ferrocarril urbano que se dirigirá a esta ciudad; Según las necesidades de nuestra población, el muelle debe estar construido en el extremo sur de la Punta de Lastre y de este muelle debe partir la línea por el lado oeste hasta la garganta norte de la referida Punta, donde se construirán las estaciones y almacenes para mercancías de tránsito, continuando el ferrocarril hacia la Punta de Arenas para comunicarse con la línea ya establecida y desprendiéndose de la misma garganta en dirección al oeste otra línea férrea que terminará en el punto proyectando para la construcción de la aduana marítima y los almacenes para mercancía de depósito…—el lugar más conveniente a los legítimos intereses de esta localidad.” (6)

El Gobierno Federal ordena al Gobernador Carlos R. Ortíz se haga una investigación. Este cumple las diligencias respectivas yendo y viniendo al Puerto y tomando el parecer de los interesados. Manda su informe al Gobierno Federal, el cual es contestado el 12 de Julio de 1882 por el Ministro de Fomento y Colonización, desde la ciudad capital, le notifica la opinión del presidente respecto a su averiguación sobre el puerto del ferrocarril en Guaymas y le escribe lo siguiente:

” …el mismo Primer Magistrado (en ese tiempo Gral. Manuel González) ha tenido a bien aprobar que la estación del ferrocarril quede en el lugar en que se convino… se respete el establecimiento allí de la aduana marítima, muelle fiscal y almacenes, como desean el Ayuntamiento y vecinos de Guaymas. Ha acordado asimismo el Presidente se den a ustedes las gracias como es honroso verificarlo”. (7)

Nuevamente los habitantes de Guaymas, con fecha 13 de Julio de 1882, mandan una carta al Secretario de Fomento pidiéndole se ordene de nuevo a la empresa la pronta construcción de la estación principal, punto de partida del Ferrocarril de Sonora, en la garganta de Punta de Lastre, por los graves perjuicios que reciben con la demora. (8)

El 2 de Agosto del mismo año, el Secretario de Fomento (Don Carlos Pacheco) escribió al Gobernador de Sonora pidiéndole que sin pérdida de tiempo se procediera a establecer dicha estación en el Puerto de Guaymas. (9)

Como se aprecia, la población porteña siempre luchó contra todo aquello que se opusiera a los intereses de su ciudad; ya sea por decisión de la Compañía del Ferrocarril de Sonora, del Gobierno de la Federación o Estatal, protestando una y otra vez por lo que consideraban les afectaba.

Ya para el año de 1885 se habían, dejado sentir los efectos de la fiebre amarilla sobre el Estado y sobre Guaymas en particular. Es por esto muy significativo el ocurso que mandaron a la Secretaría de Fomento ese año, reclamando por otras medidas que intentaban tomar la Compañía ferrocarrilera y que no iba de acuerdo con los intereses de la población. El problema se inició por una petición que hiciera el 25 de Octubre de 1885 el representante de la compañía en la ciudad de México, Sr. Sebastián Camacho, al Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, en donde planteaba que:

…nuevamente, según es notorio, el Puerto de Guaymas está siendo víctima de los estragos de la fiebre amarilla… en donde la Compañía… tiene a su domicilio principal… Durante los tres año anteriores en que ha reinado la epidemia, ha sido imposible retener a los empleados en las Oficinas Generales así como el suficiente número de trabajadores para los talleres; siendo por consecuencia sumamente difícil atender como se debe los asuntos de las oficinas, así como mantener en buen estado de servicio todo el material rodante… el período de la fiebre… no disminuye desde que empezó, hace un mes, de modo que no es posible prever el día o época en que pueda contar con artesanos para atender a las reparaciones que son más urgentes.

Ante tales circunstancias, Señor Ministro, suplico a usted se sirva dar su autorización a esta Compañía para que se modifique lo dispuesto en el artículo No. 1 del contrato del 14 de Septiembre de 1810 y que pueda establecer su domicilio principal en Nogales, trasladando a este punto las Oficinas y Talleres” (10)

Quien sabe porque conductos se haya enterado en la ciudad de Guaymas de la petición de Sebastían Camacho; pero para el 29 de Octubre; del mismo año, los comerciantes, hacendados, agricultores, marinos, industriales y demás propietarios vecinos y residentes de la ciudad y Puerto de Guaymas, envían un ocurso al Secretario de Fomento en el cual expondrán las muy poderosas razones por las cuales no debería concedérsele a la Compañía lo solicitado. Ellos ven que:

…graves, muy graves serían los perjuicios que semejante determinación nos causarían, ya para ejercitar en juicio nuestras acciones llegado el caso; ya para expeditar el despacho y arreglo de nuestras transacciones mercantiles, o ya en fin, las que representarían nuestras propiedades cuya decadencia sería el efecto necesario de ese cambio que no produciría, por otra parte, sino el engrandecimiento de la población americana de Nogales en donde la Compañía tiene ya designados amplios terrenos para establecer sus oficinas y fábricas para construir toda clase de herramientas”. (11)

Contra la argumentación de la Compañía del temor de haberse estacionado en el Puerto la fiebre amarilla los habitantes de Guaymas alegan que es transitoria (solamente ese año se registraron 241 defunciones) (12) y que no existe la posibilidad de que vuelva el año entrante, como efectivamente ocurrió.

En respuesta a José M. Maytorena - como cabeza firmante- la Secretaría contestó con fecha 10 de Noviembre de 1885 que:
…por acuerdo del Presidente de la República digo a usted que atendiendo a las causas que expuso la misma Compañía, se le ha permitido que por dos meses pase - nada más las oficinas- no a Nogales, sino a otro punto que esté en territorio exclusivamente mexicano y sin que éste permiso implique alteración ni modificación alguna en las estipulaciones de la Ley de concesiones relativa.” (13)

Estos hechos, junto con los del año de 1880 - aunque separados en el tiempo -, representan una misma situación: la defensa de la gente de Guaymas de los intereses de su ciudad. Si bien es cierto, como expresa el Cónsul Norteamericano en Guaymas, Alexander Willard: … el ferrocarril marca una de las más importantes épocas de la historia del Estado de Sonora, conecta el Puerto de Guaymas con los puertos del litoral Atlántico con el Golfo de California; uniendo los dos países con rieles de acero y proveyendo rápida comunicación al Estado de Sonora con los centros comerciales de Estados Unidos”; (14) esto para el puerto de Guaymas representó una prosperidad relativa y una decadencia absoluta, como el principal Puerto de entrada y salida de mercancías de los Estados de Sonora y Arizona, y que lo expresan muy bien en el ocurso de 1885 cuando se refieren al crecimiento de Nogales Arizona. Ya que tanto esta ciudad como la mexicana se convertirán en las principales puertas de entrada y salida de mercancías de la zona. Este fenómeno lo tienen muy claro los habitantes de Guaymas, ya que para ese año está ante sus ojos el explosivo crecimiento de las ciudades de Nogales.

Otro fenómeno que representan estos hechos es que la actitud de los gobiernos que favorecen el capital extranjero por sobre el nacional, producirá protestas y descontento desarrollando un fuerte nacionalismo entre los porteños, (14) los cuales protestan contra aquello que consideran injusto. Por eso consideramos muy sintomático que el segundo ocurso - el del año de 1885 lo encabeza José María Maytorena, padre de quien fuera gobernador del Estado, y que la contestación sea dirigida a él, siendo cabeza de los grupos políticos disidente de la región.

Todas estas situaciones y algunas otras más, como escribíamos al principio, nos salen y no saltan al paso como conejos entre más nos asomamos a ver ese sombrero de mago que es la historia. Explicándonos también con estos hechos, el ambiente que va conformando los antecedentes de la revolución de 1910.

NOTAS

1.- Calderón, Francisco R. “El Porfiriato, vida económica”. Los Ferrocarriles, Historia Moderna de México, México, Ed. Hermes, 1974, Pág. 503.
2.- Ob. cit. pág. 505.
3.- Mora, Gregorio. “Los Comerciantes de Guaymas y el desarrollo económico de Sonora 1825-1910”. Ponencia que forma parte de una tesis doctoral sobre los comerciantes de Sonora. Memoria del VIII Simposio de Historia y Arqueología de Sonora. Hillo., Son., UNISON 11 de Nov., 1982.
4.- A. H. E. S. Ferrocarril de Sonora, Exp. 442. Aparece también Boyd Consuelo Twenty years to Nogales. The Journal of Arizona. Pág. 308.
5.- A. H. E. S. Ferrocarril de Sonora. Exp. 442.
6.- A. G. N. S. C. 0. P. Ferrocarril de Sonora 6/49-1 . Foja 34.
7.- A. H. E. S. Ferrocarril Sonora. 442 “872”.
8.- A. H. E. S. Ferrocarril Sonora. 442 “872”.
9.- Ob. cit. ,
10.- A. G. N. Ferrocarril Sonora. 6/73-1. Foja 34.
11.- A. G. N. Ferrocarril Sonora. 6/73-1. Foja 39-39A.
12.- Almada, Francisco, “Diccionario de Historia, Geografía y Bibliografía Sonorenses.” Chihuahua, Impresora Ruiz Sandoval, 1952.
13.- A. G. N. Ferrocarril Sonora. 6/73-1. Foja 42.
14.- Cónsul Willard de Estados Unidos. Despachos consulares de Estados Unidos. Guaymas, 26 de Octubre de 1882. Tomada de Mora, Gregorio, Ob. cit. p. 24.