**Con gran éxito se llevó a cabo la presentación del libro FANTASMA DE LA CANANEA VIEJA, en la Biblioteca Pública Buena Vsita del Cobre que dirige la peota Josefa Rojas, con una asistencia de lleno total…donde el autor leyó un ameno texto en relación a la obra literaria, cerrando como un par de relatos que entusiasmaron a los asistentes…

  El escritor rescató la memoria de las escritoras Profesoras Paulina Cázares García y  Maria Elan Molina, quienes -dijo- bajaron de los campos Minero- con  una alforja repleta de vivencias.

  Hubo muchas intervenciones así mismo el escritor hizo varias preguntas obsequiando libro…asimismo todos los asitentesn recibieron una copia gratis de la revista que él dirige dedicada a Cananea.  Presentación:

Hace uno días platicando con un amigo de edad, me dijo que estaba perdiendo la memoria, “ya casi no me acuerdo de nada de lo que pasó -me dijo-, de lo único que me acuerdo es de lo que no pasó”.

En cambio ami me pasa que:

Si veo la tierra suelta parado sobre una vieja calle en un lugar lejano es la faz de mi pueblo lo que veo. Si viajo o me establezco en pueblos remotoslas piedras y rojiza tierra de mi pueblo mineral van conmigo.

Sólo basta abrir los ojos mirar el suelo sin asfalto tocarlo con la mirada sentirlo con el corazón.Con lodo de las calles pisé las sombras de mi melancolía y las trituré como a rosas salvajes. Las pisadas de mi vista levantan el polvo que mi olfato lleva grabado desde la cuna. 

Veo mis puños apretados con las rocas menudas que a mi vista la lanza la hondan del poético caminar evocando con cada latidode la memoria. Y el don preclarode evocar los sueños.

  Este libro quizá reúna esos sueños, de este pueblo que me vio pasar por su calles con la prematura emoción de quien nace con un enorme compromiso; el de cincelar con hierro y con plomo o tinta, las historias que he venido esculpiendo en papel, para siempre. Así nació este libro al que le ha perseguido la tragedia de sus personajes.

Con todo ello, este pueblo que en tiempos pasados era mucho muy agradable, de ensoñación, de verdadera tranquilidad, pese a los acontecimientos de 1906 y de 1910 y, sucesivos que en Cananea tuvieron gran repercusión.

Pese a todo al coronel Greene a quien se le debe en gran parte tanta pujanza, tanta explotación humana tal vez, pero con ello tal como sucede en las empresas y gobiernos Pro capitalistas, trajo el progreso y el crecimiento de la Cananea Vieja…

Y desde allá abajo subió hasta esta el Ronquillo y luego a esta parte de la mesa oriental donde quedó la plaza cívica con su Palacio, sus bellos edificios comerciales y casonas en el entorno formando el nuevo Cananea. 

Ya nada de eso casi queda…de aquella legendaria Cananea Vieja que poco se sabe, a no ser por las leyendas que el pueblo comenta en forma tan aislada, con datos lacónicos relatados por los ancianos, así que el escritor obligadamente tiene que ir en busca de la verdad o sucumbir, como el cazador de mariposas va tras de esos zumbidos…

Para cazar mariposas se usa de una bolsita de punto estrecho, de seda o gasa, de ocho a diez pulgadas de ancho, cuya boca se mantiene abierta por medio de un círculo de alambre o de avellano flexible, al que se une un mango de cierta largura.

  El cazador de sueños, armado con esta red, no debe acercarse a las mariposas y a los susurros sino cuando estén paradas sobre alguna flor o mata, y siempre por detrás, porque la vista perspicaz de estos como los insectos exige esta precaución. Si el cazador yerra el golpe, no ha de correr tras la mariposa, porque la excitará a que vuele más: al contrario, permanecerá quieto, y el insecto no tardará en 
pararse, y tal vez cerca de él. Con el aro en ristre, atando cabos atrapando y disecando mariposas nos dio por formar la historia donde no la había. 

Moisés creó la leyenda de la mítica increíble Torre de Babel, Gabriel García Márquez puso en el mapa de Colombia el inexistente pueblo de Macondo, don Quijote creó la Mancha.

   Sucede que en otros pueblos hemos escrito algunas historias de esos puntos, y como la respuesta está en el viento según el músico poeta Bob Dylan, tomando en el aire el polen de la nostalgia y el rumor de los pobladores, al poco que ya la publicamos en forma de reportaje, cuento o leyenda… las lee la gente ya sea en nuestro libros o en nuestra revista Sonora Mágica, los he escuchado decir: así es como me lo contaba mi nana, así es como los narraba mi abuelo.

   De México vino el Dr. Luis Felipe del Castillo Dávila a conocer la caso que dio pie a la leyenda la Casa de la Española, en la cual en mes próximo habremos de presentar primero Dios nuestro libro Obispo de Sonora, ya que el dueño quedó convencido de ser esta una propiedad con valor histórico que le da una leyenda de nuestra inventiva.

 Y nos quedamos más que sorprendidos de ver como algo fantasioso, salido de la inspiración del autor, se convierte en realidad. Que raro don es este de profetizar el pasado.

  Los que nacimos en la mesa oriental, a espaldas del Palacio, que tuvimos la oportunidad de corretear por arriba de las bardas de las casonas gringas, brincar estilo Tom Sawyer los corrales de madera, de colarnos por cualquier resquicio, de ver rostros anglosajones y tantos niño ir y venir a la escuela Americana, al conocer la Cananea Vieja  debo decirlo en lo personal me conmovió sobremanera.

  El Barrio de la Canena Vieja, el primer asentamiento de este famoso mineral, nos pareció a primera vista como lo que siempre ha sido, un sector proletario de la ciudad. Sus rostros me fueron impactantes, en su mayoría los hombres potaban casco y ponchera, subían a la empresa y bajaban a sus hogares con sus chimeneas bufando. Casas de madera en su mayoría, me tocó sentir el frío que cala en el Chiflón del Diablo, tocar con la mirada sostenida las casuchas que fueron tanichis de los chinos, oír noticias de apariciones y fantasmas.

  Nos habría de impactar la leyenda de la cueva del diablo, así como los escalofriantes relatos del gran incendio de la Cananea Vieja y que brincó hacia el Ronquillo y casi todo lo consumió.

  Son los ancianos, decía mi padre, los que saben, los que pueden dar fe de lo sucedió en otras épocas. Cierta vez el presbítero Ernesto López Yescas, quien se crió en Cananea y fue compañero de mi padre en eso de acarear leña a lomo de burro bajo aquellas intensas nevadas, me envió un escrito para que lo publicara en nuestra revista Sonora Mágica y Desconocida, dijo que trataba del Cuartel Chico que del general Ignacio Pesqueira estableció en la punta debajo de la Cananea Vieja, a este sitio se le conocería por su forma de las troneras, como El Barrilito, allí mi papá tuvo una granjita con vacas y gallinas, pero la vendió y ahora es el ranchito mas prospero por allí.

Por evocar el momento en que el Indio Jerónimo pretendió rescatar a su madre de este cuarte, es toda una odisea memorable pues el gran caudillo a quien se le achacaban que con sus propias manos había matado a más 300 personas, el vestirse de mujer y hacer pasar por prostituta, como parte de sus argucia para poder penetrar al fortificado edificio y en la creencia de que allí creía retenida su madre, dio nacimiento a una leyenda tan desconocida como increíble.

Pero así como la furia del apache y el fuego suscitado en al Cananea Vieja, también el progreso brincó a la mesa oriental, y en esa mesa está situada la Cárcel de Cananea, el Palacio Municipal, hermanos que se edificaron a la vez con un préstamo de la compañía de Greene al municipio que dirigía el alcalde Filiberto Barroso. Corría el año de 1903.

La gran benefactora de Cananea, la Señora Mary Proctor de Greene (William Cornwell Greene) donó el terreno de la Parroquia y apoyó con varios emolumentos solo que su partida para California durante el moviendo armado de 1910 truncó su construcción, también donaría el terreno para la plaza y en esas dos hectáreas se construyó en una explanada frente al Palacio esa hermosa plaza Benit

o Juárez de tanto y tantos recuerdos para las generaciones que a lo largo demás de cien años la han visitado, bailado en torno a su Kiosco, el dar vuelta y el encaramase en su cerco para mira pasar el desfile, o simplemente para charla y ver pasar transeúntes.

Plutarco Elías Calles donaría los arbotantes cuando fue gobernador de Sonora, y en uno frondoso Tueno fusilaron a un revoltoso.

Esta parte de la ciudad, modernista, con fuerte impronta norteamericana, en donde los chalets y los templos réplicas de la arquitectura anglicana, todas estas calles y callejones, barrancas y laderas, arroyos y pedregales, han latido fuerte por más de cien años.

Así pues, viví mi infancia en el callejón Hidalgo 103, donde principian las faldas de la mesa oriental, quizá la parte de la ciudad donde más se aprecia la impronta estadounidense.

La arquitectura de sus casas contrastaba con las del resto de los pueblos de Sonora. Me preguntaba quién o quiénes vivían en ellas: eran mayordomos americanos, profesionistas destacados, y un buen número de artistas, como Madam Cecil de Borjous a la que el gobierno francés le envió de regalo un busto de Beethoven, éste llegó cuando ella ya había fallecido por lo que lo colocaron en su tumba, y ahí estuvo por décadas hasta que se lo robaron, era un bello bronce. 

A espaldas de la casa de mi abuela, en donde me crié, vivía la profesora Lupita Palacio, cuya voz de soprano nos deleitaba de tarde en tarde. Cuando crecimos, mis tres hermanos y este que escribe era obligación rigurosa impuesta por nuestro padre acudir a clases de guitarra o de piano con los maestros Luis y Manuel Mendoza.

 Fascinante la casa de Eduardo C. Gulliver que dirigía la orquesta Mutualista Aquiles Serdán donde mi tío Armando tocaba el clarinete, la casona de ladrillo ademado del  General Ignacio L. Pesqueira tenía un toque colonial.

Pero quizá la casa que más me cautivó fue la del poeta Saturnino Campoy; siempre tuve el deseo conocerla por dentro, era de dos plantas, escalera de madera. Me hice amigo de su nieto José quien tan sólo me permitió entrar a los cuartos de servicio en donde el poeta tenía un estudio de radiotécnico.

Don Saturnino originario de Chínipas, Chihuahua y alto empleado de la empresa minera, cultivó el arte más sublime de todos: la poesía. Editó un libro, un sólo libro, pues eran tan escasos por esa época los poetas, que el lograr producir un libraco, que era a lo que más podría aspirar un escritor, esto les daba gran proyección: una calle importante de Hermosillo lleva su nombre, el nombre de un poeta.

Todavía quien menciona a Cananea inevitablemente habla de esa casona del poeta, tan enigmático como su personalidad.

También se hace memoria de la casa de altos techos donde radicaban dos señoritas quedadonas, Luisa y Luz que era poeta. También editó con el apoyo de sus amigos un poemario místico. Luz Aguilar Águila era un ángel del cielo por lo que al morir relativamente joven, el párroco don Elías Rafael Portela dispuso que fuera velada en la parroquia.

Por fortuna ambas residencias aun están en pie, no les ha hecho anda la picota del modernismo, siguen ahí en mi pueblo bien saturadas con el polen inconmensurable de la poesía, pues en ambos sitios se le erigió un altar.

  Cada que regreso al mineral recorro sus calles y con mis ojos buscó a esos edificios que destacan entre tanta casa vetusta e imploro al cielo jamás sean derribados. 

En los campos mineros a la falda de la sierra La Elenita se formó BuenaVista, y desde esa región tan cubierta de nieve en la época invernal bajaban soberbias orquestas musicales de gran calidad interpretativa.

De Buena Vista descendió como una ráfaga de aire color manzana la bella Paulina Cázares, bajo el brazo cargaba un nudo con sus poemas. Ella nació poeta, todos los que la conocieron hablan de esa personalidad que distingue a los iluminados de los dioses. También nació en esos campos mineros la profesora y poeta María Elena Romero de Molina

Esto es lo que preocupó al cronista, rescatar esas voces, los dramas, esas tragedias.

El Poeta español Antonio machado dice:

“Cuenta, fuente de lengua encantada,
cuéntame mi alegre leyenda olvidada.

Yo no se de leyendas de antigua alegría,
Sino historias viejas de melancolía”.**