Los mitos y realidades que permiten atender de manera adecuada a quienes son mordidos por víboras de cascabel, fueron expuestos ayer por el epidemiólogo Gastón Cano Ávila, quien dictó la conferencia “Picaduras de cascabel”, la cual fue organizada por el Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Dictus).

Entre los mitos que señaló el especialista destaca el cortar con un cuchillo en el área de la mordedura, absorber el veneno con la boca y escupir, pero también descartó la recomendación generalizada de que se debe dar bebidas estimulantes como el café, bacanora y otras, a quienes son mordidos por víboras venenosas.

“Este tipo de bebidas no deben proporcionarse, ya que su consumo acelera la circulación y propicia un efecto contrario porque hace que más rápidamente se propague el veneno por el torrente sanguíneo”, abundó.

Advirtió que ante una mordedura de víbora se debe trasladar al paciente a una clínica hospitalaria, ya que tras el ataque del animal se dispone de varias horas para que el médico pueda atender la herida, pues desde hace tres años se tiene un suero que no da problemas de reacción alérgica y que salva la vida de la persona.

“A diferencia del ataque de un alacrán o viuda negra, que inmediatamente ponen grave al paciente, la víbora da tiempo para atender al afectado, sólo sería imposible si la mordedura fue directa en una vena, porque entonces sí la persona se muere de inmediato, pero normalmente esto no sucede.

La exposición, a la que asistieron estudiantes y académicos del Dictus, fue documentada con fotos de distintas especies de víboras tomadas en el campo sonorense y en las salas de infectología.

Cano Avila habló sobre el peligro que representa la presencia de las víboras de cascabel para los pizcadores de semilla de aceite bufel toda vez que con frecuencia se encuentran en esos terrenos de cultivo.

Su conferencia la apoyó con la proyección de 80 transparencias sobre las 14 distintas víboras de cascabel, citando las cuatro especies más venenosas y las cuales ha retratado en los alrededores del aeropuerto, Hermosillo y el Río Sonora.

Advirtió que las cascabeles más venenosas en Sonora son la crutalus scutulatus, conocida en Estados Unidos como serpiente del “mojado”, crutalus tigris que se caracteriza por sus rayas transversales como un tigre de bengala, crutalus cerastes conocida como víbora de “cuernitos” y crutalus atrux, que es la más agresiva.

“Afortunadamente las más venenosas casi nunca muerden. La única persona que vi morir por mordedura de víbora, había sido mordida en un dedo y fue trasladada en estado muy grave de salud desde la Costa de Hermosillo, luego que fue atacatada por una crutalus atrux”, expresó.

Durante 18 años, Cano Ávila fue director del Centro de Salud “Dr. Domingo Olivares” y por 38 años fue como responsable del Área de Infectología del Hospital General del Estado