**El poeta originario de Batuc, en esta obra perfecciona las formas para introducirnos al mundo de la conciencia.

En Materia del Olvido, el amor es un sitio al que es necesario volver para recordarlo todo. El poeta inicia su rito con una voz que comienza apenas a encenderse. El tiempo transcurre “pasan las primeras horas, las alluviadas tardes, el sol oscurecido”, las palabras crecen, se levantan en imágenes que nos transportan a un sólo día. Al día irremediablemente eterno de la ausencia.


José Terán, es un poeta que perfecciona las formas para introducirnos al mundo de la conciencia, ahí, donde hay una mujer que regresa para confesarse niña, sin entender el tiempo, un pueblo perdido en la memoria, un zaguán abierto donde nos paramos a mirar la luz a esa hora en que la claridad comienza a alejarse de las cosas.

El poema nos construye el camino de aquello que fue y hoy exige el olvido, que es, como dijo Borges, una de las más piadosas formas del perdón, y a la vez, la más terrible de las venganzas.

José Terán originario de Batuc, Sonora ha escrito cuento, ensayo y poesía. Por ello ha recibido importantes reconocimientos otorgados a nivel nacional e internacional por instituciones como la Universidad de Sonora, la Universidad de Arizona, el gobierno de Baja California Sur, INBA, SEP, el Programa Cultural de las Fronteras, y el más reciente por Instituto Sonorense de Cultura, en el Concurso del Libro Sonorense con el poemario Materia del Olvido.

En Materia del Olvido, el amor es un sitio al que es necesario volver para recordarlo todo. El poeta inicia su rito con una voz que comienza apenas a encenderse. El tiempo transcurre “pasan las primeras horas, las alluviadas tardes, el sol oscurecido”, las palabras crecen, se levantan en imágenes que nos transportan a un sólo día. Al día irremediablemente eterno de la ausencia.

José Terán, es un poeta que perfecciona las formas para introducirnos al mundo de la conciencia, ahí, donde hay una mujer que regresa para confesarse niña, sin entender el tiempo, un pueblo perdido en la memoria, un zaguán abierto donde nos paramos a mirar la luz a esa hora en que la claridad comienza a alejarse de las cosas.

El poema nos construye el camino de aquello que fue y hoy exige el olvido, que es, como dijo Borges, una de las más piadosas formas del perdón, y a la vez, la más terrible de las venganzas.**