La fundidora de Ángel Estrada*Este personaje fue un pilar de la incipienteindustrialización del viejo Hermosillo*Desde 1980 existía en la esquina de** Garmendia y Morelia una fundidora, propiedad de don José H. Aguilar que al mismo tiempo se desempeñaba como gerente, y su importancia radica en que esta empresa funcionó por espacio de ocho décadas, cerrando sus puertas hasta mediados de los años 60’s del pasado siglo.

Gracias a su prestigio para fabricartoda especie de implementos s ya seanagrícolas, mineros, etcétera, la fundidoracontó con muchos clientes de todala ciudad y de otras partes del estado.Hasta sus puertas llegó un jovencon ganas de seguir en esta profesiónen fundir y fabricar toda clase de artículos de metal, nos referimos a Ángel Estrada Ramírez, nativo del puerto de Tampico, Tamaulipas, donde nació un 27 de febrero de 1914.

Don Pepe Aguilar accedió a concederle un puesto a Ángel en el año de 1938 en una fundidora en la ciudad de La Paz ,en Baja California Sur.

Pero volviendo años atrás, el señor Estrada llegó a Sonora a una edad temprana y en 1922 inició sus estudios de primaria en el puerto de Guaymas, y entonces, en 1928 a la escasa edad de 14 años, se inició en la fundición en una empresa llamada “La Explotadora”.

Como se ve, ya traía en su sangre el gusanito por fundir metales y “revivirlos” para ser utilizados de nuevo, porque en aquella época se desconocía el vocablo reciclaje.

Como decíamos anteriormente, por espacio de cinco años trabajó en La Paz como maestro fundidor y su espíritu por aprender más en esta profesión, le hizo venirse a Hermosillo y tratar de superar a don José Aguilar, su maestro.

Aguilar, descendiente de una de las familias más antiguas de Hermosillo, estudió desde muy joven en Estados Unidos donde logró obtener con todos los honores un diploma que lo acreditaba como Ingeniero Mecánico, y al igual que Estrada, ambos practicaron su intelecto y el saber adquirido para bien de la sociedad. **Fundidora en Hermosillo.**En contraparte de la empresa donde trabajó con Pepe Aguilar que se llamó “Fundición Sonora”, y que en 1905 se anunciaba en el “Álbum Directorio” de Federico García y Alva en la esquina de Morelia y Porfirio Díaz, frente a la actual central de Telmex, y ofrecía a sus clientes de aquellos tiempos el número telefónico 1241.

En una fotografía publicada en el referido Álbum Directorio de ese año, se puede apreciar toda la planta trabajadora que sumaban más de 20 personas sin faltar, claro está, algunos curiosos y otro que se coló con todo y caballo.

Pues bien, Ángel Estrada Ramírez se independizó en 1945 y entonces levantó con sus propios medios un modesto taller de fundición que consistía en una pequeña fragua, pilas de agua fría, utensilios como marros y martillos.

Su fuerza de carácter, le hizo costear por fin en 1953 con sus propios medios y entracalándose aquí y allá, hizo posible ver hecho realidad su propio edificio ubicado en la calle 16 de septiembre entra Zacatecas y Tamaulipas en el barrio de la Cinco de Mayo.

Contaban los viejos de la colonia que esa fundidora era una de las más modernas de la región y don Ángel atendía personalmente a todos sus clientes.

Hasta él llegaban desde vecinos para que les hiciera una pieza de metal que les hacía falta en el hogar, así como agricultores de la Costa con piezas de un arado roto, mecánicos con piezas automotrices que aquí encontraban un precio barato en vez de adquirir una refracción nueva.

Hace muchos años que la “Fundidora de Hermosillo” cerró sus puertas y a don Ángel le perdimos la pista, pero la maquinaria, la que por muchos años la vimos funcionar, hace bastante tiempo desapareció.

Su edificio se conserva igual. Hoy en día se ha convertido en un gimnasio, propiedad de nuestro buen amigo César Valenzuela**.**

Lo único que se conserva del viejo edificio, son sus pilas de agua fría que enfriaban el candente metal al rojo vivo y una polea que hace mucho dejó de trabajar.

Fue una empresa 100% hermosillense donde muchos jefes de familia sacaron “pa´l chivo” y mantener a sus familias y don Ángel que era su jefe y patrón, sin embargo fue un gran amigo de todos ellos.

Don Ángel Estrada Ramírez al igual que su jefe don José H. Aguilar, fueron pilares de la incipiente industrialización del viejo Hermosillo.

Gracias por su tiempo.