**POR ANGEL ENCINAS BLANCO
Enrique Contreras en su amenísimo libro “Cosas viejas de mi tierra”, contó lo siguiente: “Balabrega fue famoso ilusionista y tal vez el mejor que ha pasado por mi tierra. Hizo una larga temporada en el Teatro Noriega y, conquistó muchísimas amistades, contándose entre éstos a Juan Platt, Francisco Ayón y muchos más.
Cuéntase que en cierta ocasión caminaban los tres (Balabrega, Platt y Ayón) del teatro a cierto lugar a tomar su aperitivo, cuando al pasar por las ruinas que dejara el incendio de La Torre de Babel…Balabrega excalmó: “Miren muchachos un toro, vamos a torearlo”.
Inmediatamente Platt y Ayón que iban más crudos que una papa, se quitaron los sacos y comenzaron a torear. Pero sucedió que lo que estaban toreando era un burro que andaba comiendo zacate sin permiso del “cuico “de la esquina. Balabrega los había hipnotizado haciéndoles ver un toro, a lo que era un burro. Los hipnotizó aprovechando el estado de cruda que se cargaban”.** Una vez que quedó el terreno baldío se plantaron fresnos y la plaza fue inaugurada el 15 de septiembre de 1912 por el presidente municipal José Camou y en 1914 fue trasladado a ellá el monumento de Hidalgo por orden del presidente municipal Francisco Ayón, el que había sido inaugurado el 15 de septiembre de 1910 en el parque Centenario, que todavía está. Por eso, de ahí en adelante fue conocido el lugar como Plaza Hidalgo, hasta la década sesenta cuando la estatua fue trasladada a la Plaza 16 de Septiembre. **Por cierto, a la estatua, en 1912 cuando todavía estaba en el Centenario le cayó un rayo, y luego en la Placita Hidalgo en 1914 le cayó otro. De esta columna se cayó un albañil, así como la pequeña hija del Lic. José Enciso Ulloa y se causó la muerte.
En 1920, el presidente municipal Ignacio Romero colocó 2 arbotantes de 5 focos cado uno en los extremos del “parquecito”. En 1923 un joven derrumbó la estatua de Hidalgo y el Ing. Luis Urrutia la arregló.
Una vez que se quedó el lugar sin monumento, se plantaron los yucatecos que existen y se le cambió el nombre a plaza del Maestro.
En la esquina Noroeste de Obregón y Garmendia, todavía está en pie un edificio que pudo haber sido conservado más cuidadosamente, dado de que se trata de un inmueble hermoso: su esquina ochavada, ostenta sobre la cornisa semicircular de la puerta, como alegoría, una hoja de higuera al parecer.
Sobre su petril, como un símbolo heráldico, unas hojas que pueden ser de laurel rematadas en la parte superior por la cara de un niño y sobre la cabeza de éste, una cabeza de león. Sobre las cinco ventanas, por la Obregón, grecas con una figura humana (cara) de cuyos bigotes salen las grecas como de hojas. Las ventanas, hasta el piso, son de hierro forjado, de medio punto con una hoja que puede ser de parra o de higuera.
Por Garmendia, otras cinco ventanas iguales a las de la calle Obregón. Construida en 1888, como casa habitación.
De 1901 a 1912 fue ocupada por el Banco Nacional de México. Luego Compañía Bancaria Mercantil y Agrícola de Sonora. Más tarde y hasta 1918-19 sirvió como internado de la escuela Ignacia Echeverría de Amante.
De 1934 hasta 1944 fue Abarrotes “La Número 11”. Posteriormente, cantina de Pancho Mitre, luego propiedad de José González que había estado exactamente enfrente, calle por medio. Desde finales de los 40s, es cervecería “El Gran Taco”.**