Desde niño se aficionó a la música y llegó a convertirse en un virtuoso del piano, de la mandolina y de la guitarra.

Durante su estancia de estudiante en Guadalajara, que más que a estudiar se dedicó a la vida de diversión y de parranda, compuso algunas de sus canciones, ya que en la Perla Tapatía se inició como cantautor y en una de sus noches de farra interpretó su canción “Cuatro Milpas” , que fue fácilmente captada por alguien que conocía notación musical, sospechándose de uno de los grandes compositores musicales de la Ciudad de México, por aquel tiempo.

(La solución está en saber a quién compró la canción la compañía cinematográfica que dio vida y estructura a la película nacional “Las Cuatro Milpas”).
  El caso es que su popularísima canción le fue plagiada en diversas ocasiones, lo que denota su gran calidad.
 
  Mí abuelo y padre, don Alejandro García Antúnez, primo consanguíneo de la madre de Aristeo, me aseguró estar bien informado de la autoría de tal canción, lo mismo que algunas damas, amigas de mi madre, lo testimoniaron, ya que estuvieron presentes cuando Aristeo presentó públicamente sus canciones ante sus paisanos de Arivechi.

Pero si analizamos y comparamos los contenidos literarios de las Cuatro Milpas con los de Mundo Engañoso, otra de sus inmortales canciones, encontramos marcada similitud, en cuanto que Cuatro Milpas se queja de las pérdidas materiales que sufrió la Familia Silvas Antúnez durante el revuelto período revolucionario, y en Mundo Engañoso se lamenta de la pérdida de los valores morales de sus amistades, que ahora ya no les dispensan las consideraciones como cuando eran pudientes.

En mi niñez y por muchos años pude admirar la solariega y hermosa casona de los Silvas Antúnez, que constituía el lujo de la plazuela de nuestro Pueblo, como también traté a algunos de los descendientes de don Antonio, y todavía celebro disfrutar la amistad de su nieto Manuel Israel Silvas Peñuñuri.

La hermosa casa, la única de dos pisos en Arivechi y blanca como paloma, fue derribada para alojar ahí el edificio de la Escuela Primaria Superior Gabino Barreda, ilustre doctor y ministro de Instrucción Pública en tiempos de Juárez; ahí guarda todavía en su interior y en lo profundo del viejo pozo, los despojos de los revolucionarios arivechenses caídos en el desigual encuentro con los Colorados de Pascual Orozco, sacrificados por sus ideales maderistas el trágico primero de agosto de 1912.

Son algunas las composiciones musicales logradas por Aristeo, todas ellas de mucho sabor y arraigo popular, que van en seguro camino a la inmortalidad, como la propia Cuatro Milpas, Mundo Engañoso, el Venadito, El Amor del Tarachi, El Toro Viejo y otras que no conocemos como Adiós, Oh Madre y la Vida Infausta, habiendo, además, hecho arreglos musicales de la Higuerita y el Gandareño, que asociado con Antonio G. Urbina, de Sahuaripa, lograron rescatar y resucitar estas viejas canciones de tiempos del Imperio de Maxirniliano.

Aristeo se caracteriza, sin lugar a dudas, como un talentoso compositor que emiquece a la vera canción mexicana y como el gran cantautor de la Sierra Sonorense, por lo que merece nuestra honda gratitud por la belleza de sus canciones, como nuestra total admiración por su personalísimo arte.ie
 Tomado de Bacacusia o la Flauta Nómada. Autor Manuel García Madrid. Abril 2003.