Bavispe, el temblor de 1887Por: Néstor Fierros Moreno
A fines del siglo pasado se sintió en la región del Rio Bavispe, un fuerte movimiento de la corteza terrestre, que con menos intensidad fue sentido en la mayor parte del Estado de Sonora.
Este suceso, que casi arrasó los pueblos de Bavispe y Fronteras, tuvo mucha influencia en la vida de aquella región, pues servía de punto cronológico para relatar hechos sobresalientes.
En todos los sucesos se tomaba como referencia cronológica el año del temblor del 87. Muchos ancianos que no sabían contar los años que tenían, daban como referencia el año del temblor.
Por allá en los treintas o cuarentas le preguntaba uno a un viejito, por ejemplo: Doña Gabriela : ¿Cuántos años tiene? y respondia: Hay hijo: pues no me acuerdo, sólo sé que en el año del temblor yo tenía 8 años; o alguno otro decía : Yo nací en el año siguiente del temblor; y así el punto de referencia era antes o después del ternblor.
Los pueblos más afectados con éste fenómeno fueron Fronteras y Bavispe, más éste último; pero también se sintió en Huásabas, Granados y Oputo. De éstos tres pueblos el más afectado fue Granados, pero no se lamentaron desgracias personales, solo se cuartearon algunas casas y muy pocas se cayeron, unas dos o tres.
Del Profesor Sandomingo, de su libro de Historia de Sonora, tomo éste parrafo que habla del suceso, dice asi:
“El 3 de Mayo de 1887, a las 3 de la tarde, la cámara magmática que existe entre Huásabas y Bavispe, arrasa a las pobres viviendas de nuestros indios, cuartea casas menos cimentadas y son centenares las familias que perecen aplastadas bajo los escombros. Los supervivientes se arrodillan en las calles y elevan al cielo sus plegarias. En Bavispe las campanas tocan solas, la gente huye a lo alto de la loma, llora y reza, la tierra se cuartea, nadie puede salir a dar auxilio, el río quedó seco, después se inunda, la sierra arde y el desastre es completo; queda una casa en pié como testigo que ahí hubo una ciudad sin ventura.
En Fronteras las campanas tocan solas, las gentes huyen, se arrodillan y rezan, la iglesia cae con estrépito y en el campanario quedan tan sólo tres pilares, que más tarde se derriban a cañonazos para evitar mayores desgracias. Desde entonces el magma está quieto, duerme.”
Hasta aquí el Profesor Sandomingo.
Aquí otra versión tomada en relatos de testigos que vivieron el temblor; relatos que yo guardo y ahora los expongo aquí, veamos:
Un arriero que viajaba de Bavispe, Son. a Casas Grandes, Chih., me contó a mí, siendo él ya un viejito, lo siguiente:
“El 3 de Mayo de 1887 nos hallábamos acantonados en una casa que ocupábamos cerca del pueblo, ajenos completamente a la catástrofe que se avecinaba, de repente un ruido subterráneo y se cimbró toda la tierra, todas las casas se vinieron abajo al mismo tiempo, una viga prensó la pierna derecha de uno de mis compañeros, apenas alcanzó a salir, era la media tarde. De las casas del camino salió una mujer gritando como loca, iba completamente desnuda. Un hombre pasó con la cara llena de sangre, golpeándose contra todo. Los animales relinchaban y corrian asustados.
La casa de enseguida cayó, lo mismo que la de nosotros, como si hubiera sido de arena. La casa de Don Cosme, uno de los pudientes del pueblo, se derrumbó y mató a toda la familia, entre ellos una hija que se acababa de casar, ahí quedó bajo un montón de escombros con todo y marido. Don Cosme murió con la cabeza prensada bajo un pilar. Parecia el fin del mundo.
Luego pasó un hombre corriendo a caballo como loco, y apenas pudo decir que Bavispe y La Galera habian, desaparecido. Todo en esos lugares se había derrumbado. Fue algo terrible, todavia otro día la gente no hallaba que hacer”. Hasta aquí el relato.
No hubo quien diera auxilio, hasta los 4 o 5 días llegó de Moctezuma, el Capitán Emilio Kosterlisky, con algunos soldados de la Guardia Nacional, 12 de Moctezuma y 10 de Huásabas y comenzaron a desenterrar. Cavaron una zanja y a11í echaron a todos los muertos juntos, sin distinción de personas, pues se temia una epidemia cuando los cadáveres entraran en descomposición. En cuanto a servicios médicos, eran nulos, pues no habia ningún médico en esos pueblos tan apartados.
Para el 8 de Mayo ya estaba todo casi normal, bajo control como dirian ahora, todavia siguió temblando durante algunos dias, de lo alto de los cerros se desprendian enormes peñascos y rodaban a las partes bajas, la tierra estaba cuarteada en profundas grietas y en partes caliente, y una especie de lava volcánica verdosa y piedras fundidas. No se sabe con precisión el número de muertos que hubo en ésta catástrofe; pero según cálculos de gentes de ésa época, pasaron de 600 muertos de Bavispe, Bacerac y La Galera.
En Hermosillo, Sonora, tembló tres dias después, el 6 de Mayo.
Este es el relato pués del temblor de 1887 que tantos estragos causó en ésta región de Sonora, y no será remoto que cualquiera día se repita, según los científicos que entienden de ésto oja1á y no.