Ayer noche dimos una plática en una reunión de varones de la Tercer Iglesia Metodista Libre de la colonia Villa Sol, aquí en Hermosillo, hablamos del Tricentenario Luctuoso del padre Kino, destacando que el H. Ayuntamiento está reeditando un libro de rescate bibliográfico muy importante pues se trata de la obra de Eugene Herbert Bolton.

Esta obra fue publicada por vez primera en español en 1940.

Al leer y releer el libro de Bolton titulado “El Incansable Jinete, Eusebio Francisco Kino  Apóstol de los Pimas”, encontramos que Kino llamaba a los pápagos, “los papabotas”, además habla de 500 bueyes y 500 fanegas de trigo sólo en las misiones de Remedios y Cocóspera que en su opinión eran las más bellas de la red de misiones por él fundadas.

Recalca mucho el autor que es Sonóita; en todo el libro acentúa Sonóita como para que no quede duda… y no se le siga llamando Soníta que es una verdadera aberración.

“Granjería de almas”, es una frase curiosa que se lee en estas importantes páginas del libro próximo a salir.

El padre Kino -dice Bolton-, inició un banco en Dolores.

Kino creía que Baja California era la isla más grande del mundo, y pasó por el río Colorado al lado de California sentado en un canasto remolcado por una balsa a la que remaban varios indios.

Lo insólito que leemos en esta cuan valiosa obra y tan desconocida, es que Kino comisionó al propio indio que había dado muerte a flechazos al padre Francisco Javier Saeta en Caborca, para que llevara ganado de una misión otra.

Esto es porque lo había perdonado al cien, pese a que Kino amaba entrañablemente a Saeta a quien dedicó su único libro “Favores Celestiales”, precisamente rescatado y publicado por Bolton.

Cuando alguien se presentaba ante Kino, ya sea furioso o pacífico, el misionero lo abrazaba y le decía por costumbre: “Usted es y ha sido siempre mi más grande amigo”.

Kino tenía la costumbre de visitar 100 veces al día el templo para rezar.

Tenía el hábito además de dominar el genio, por lo que siempre se mostraba dócil con los conversos.

Alguna vez -dice Bolton- lo hallaron siendo azotado por otra persona cruelmente haciendo penitencia.